REPÚBLICA - Puede que sea lo lógico, 

pero no es lo justo

 

Federación Estatal de Foros por la Memoria

José Mª Pedreño 11-05-2007


 
 
 
 
 
BOLETÍN INFORMATIVO
 

 Puede que sea lo lógico, pero no es lo justo


La imperfección de esta democracia es tal que defender lo justo, en materia de derechos humanos y lucha contra la impunidad, es lo ilógico. Pura retórica, según algunos. Esto da la medida de los avances democráticos de los últimos años que podemos valorar no sólo nulos, sino en franco retroceso.


Federación Estatal de Foros por la Memoria (José Mª Pedreño 11-05-2007)

Al final de la película “Vencedores o vencidos”, de Stanley Kramer, en la que Dan Haywood (Spencer Tracy) presidía un tribunal internacional para juzgar a varios jueces nazis, un militar norteamericano decía que lo lógico era poner en libertad a los nazis condenados porque iban a necesitarles (comenzaba la “guerra fría”), a lo que Spencer Tracy contestaba diciendo: “puede que sea lo lógico, pero no es lo justo”.

Eso es lo que está ocurriendo con el tratamiento que se está dando a todo lo relativo a la llamada “Ley de Memoria”. Se está confundiendo lo lógico (la lógica de la transición) con lo justo; y de ahí parte la diferencia de opiniones. Hay quien está defendiendo lo lógico y quienes defendemos lo justo. La imperfección de esta democracia ha llegado a tal punto que defender lo que es justo es ilógico. Pura retórica, según algunos. Esto da la medida de los avances democráticos de los últimos años que podemos valorar no sólo de nulos, sino en franco retroceso.

La transición supuso la construcción colectiva de un sólido muro de impunidad para los criminales franquistas a cambio de conseguir un régimen de libertades que, por estar asentado sobre esa impunidad, se ha ido deteriorando con los años. Las hipotecas y estrategias políticas, de unos y de otros, derivadas de la transición, les llevan a prestarse a esta “ceremonia de la confusión” con el objetivo de cambiar la decoración del muro de impunidad, haciéndolo visualmente más agradable, pero evitando al mismo tiempo su derribo. Por eso aparecen estas propuestas de “ingeniería jurídica” intentando hacer una “Ley de Memoria” que aparente ser un avance, pero sin llegar a lo fundamental: la Justicia. ¿Es que el pueblo español vamos a tener que seguir, por toda la eternidad, pagando peaje a las fuerzas antidemocráticas y a los poderes fácticos por disfrutar de una imperfecta democracia formal?

Argumentar, desde posiciones democráticas, la imposibilidad de derogar “La Ley de Amnistía del 77” -¿cómo es posible que en Argentina si se pueda hacer y aquí no?- transcurridas tres décadas de la misma, confirma que las fuerzas antidemocráticas se han movido y han avanzado en sus planteamientos ideológicos, y que las fuerzas democráticas, al aferrarse a todas sus renuncias e hipotecas de aquellos años, han retrocedido en los suyos.

Se está partiendo de postulados distintos. Por un lado hay un sector que plantea la necesidad de una ley integral de memoria pactada -nuevamente- y, por otro, los que planteamos que se apliquen las leyes penales internacionales y españolas, reglamentando, aparte, cuestiones derivadas de la memoria histórica que necesitan de un tratamiento inmediato (reconocimiento y pensiones para expresos políticos y exguerrilleros, protección y exhumación de fosas, unificación y cuidado de archivos, etc).

En primer lugar, al aprobar una ley integral de memoria pactada, que no desarrolle la legislación internacional existente en materia de derechos humanos y lucha contra la impunidad, se está vulnerando el derecho internacional. En segundo lugar, se está pactando sobre una cuestión sobre la que moralmente no se debe pactar: o se hace justicia, o no se hace justicia; en esto no existen términos intermedios. Por último, la ley no agradará a nadie; ni a las fuerzas antidemocráticas -a las que no agradará nada que tenga que ver con la memoria histórica democrática y seguirán apoyándose en la impunidad y el revisionismo histórico para preservar su democracia de vencedores y vencidos-, ni a las víctimas del franquismo, que tendrán que envolverse en montañas de papeleo burocrático para intentar conseguir reconocimiento y reparación, ni a las asociaciones de memoria más combativas y activas, ni a una buena parte de la base social de las fuerzas democráticas, en especial a las generaciones que no nos sentimos hipotecados, ni por los “pactos”, ni por los “consensos”, ni vinculados a las renuncias, ni a cualquier otro acuerdo que hace 30 años fuese realizado, ya que no participamos en ellos.

En aquellos momentos se consiguió avanzar hacía una monarquía parlamentaria y un régimen de libertades y se dijo que aquello era un punto de partida; transcurridas tres décadas, seguimos en el mismo sitio. Se dijo que era necesario negociar con los sectores moderados de la dictadura para conquistar la democracia y, también, que más adelante realizariamos nuevas conquistas, que seguiriamos luchando por aquello a lo que habíamos renunciado. Entonces ¿cómo es posible que pasado todo este tiempo se siga defendiendo la vigencia de aquellas renuncias?

Aprobar una ley integral de memoria, tal como se está planteando, sin hacer justicia real, sin juicio a los culpables, sin declaración de ilegitimidad de origen del régimen franquista, sin declaración de nulidad de todos sus actos jurídicos represivos, sin indemnizaciones, sin devolución de bienes incautados, sin anulación y devolución de multas derivadas de la aplicación de las leyes represivas, sin reconocimiento de la lucha armada contra la dictadura y sin intervención de los tribunales en la localización, investigación y exhumación de fosas, supondrá un nuevo punto de apoyo para las fuerzas antidemocráticas que seguirán pavoneandose en la calle, día a día, gracias a la impunidad de que han disfrutado a lo largo de la historia.

Algunos, creemos que la sociedad española está ya suficientemente madura para asumir que se haga justicia de una vez por todas. Ha visto como se procesaba a Pinochet, a los torturadores y asesinos argentinos y como el estado español lucha fervientemente contra la impunidad y por defender los derechos humanos en todo el mundo. Dada esta situación no se entiende que se siga defendiendo lo lógico frente a lo justo y menos desde las fuerzas democráticas.

O las organizaciones políticas existentes encabezan la ruptura que quedó pendiente hace 30 años, comenzando por exigir justicia, o tendremos que construir nuevas organizaciones para hacerlo.

Algunos hemos sido acusados de maximalistas y retóricos. Los que eso dicen nos seguirán encontrando divulgando, retirando placas de calles, cavando fosas, presentando denuncias en los tribunales, creando instrumentos de trabajo, organizándonos cada día más, aumentando el número de compañeros y de compañeras, construyendo movimiento, articulando la base social de una democracia avanzada que pondrá en evidencia que el maximalismo es defender a ultranza una envejecida transición y la retórica es defender lo que es lógico frente a lo que es justo.

http://www.nodo50.org/foroporlamemoria/noticia.php?id_noticia=1575

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Conciertos y publicaciones recuerdan la sangrienta represión en Monte Alto

X.M. PEREIRO / P. OBELLEIRO - A Coruña - 13/05/2007
 

Eran temidos porque eran numerosos, jóvenes, idealistas y organizados en una Galicia sometida desde hacía casi un año bajo la bota de la represión franquista. El desmantelamiento en julio de 1937 de la red de anarquistas de A Coruña, concentrado en la clandestinidad en el barrio obrero de Atochas-Monte Alto, fue uno de los más sangrientos y también desconocidos episodios de la dictadura, que dejó en el olvido a decenas de asesinados y detenidos.

La red clandestina, centrada en el barrio obrero, se desmanteló en julio de 1937

Un periódico de número único titulado O resplandor das Atochas, un ciclo de conferencias, un concierto de rock gallego y una ruta, en junio, por las viviendas asaltadas hace 70 años por la Guardia Civil y el Ejército conforman la agenda de actos con los que la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica (CRMH) de A Coruña trata de recordar y conmemorar a las víctimas de aquellos 10 largos y dramáticos días de represión y ejecuciones.

Dos de las bandas de rock gallego más veteranas, Zënzar, de Cerceda, y Ruxe Ruxe, de Aríns (Santiago), protagonizaron la noche del viernes un sonoro concierto por la memoria de la caída de As Atochas, en la sala Inox, en el corazón de Monte Alto. Fueron más de dos horas de actuación en las que los dos grupos, con las letras reivindicativas de sus canciones que hablan de los problemas actuales de los jóvenes, llamaron a hacer memoria sobre los ideales de la República y de aquellos anarquistas asesinados por defender la libertad y la democracia. "La memoria histórica está aún por recuperar, y la música es quizás una de las mejores maneras de intentar revolver conciencias y cambiar las cosas", resumió una de las organizadoras del concierto, que contó con la colaboración de la Diputación coruñesa.

La caída de Atochas fue el golpe de gracia a los intentos de reorganización de los grupos anarcosindicalistas, los de mayor implantación en A Coruña hasta el golpe de Estado de 1936. En una ciudad con por aquel entonces 90.000 habitantes, el sindicato CNT sumaba 15.000 afiliados.

El sangriento desmantelamiento de la red de anarquistas , en julio de 1937, comenzó con el asalto, por la Guardia Civil, de dos viviendas de la zona de Atochas-Monte Alto. La operación se saldó con nueve muertos y 21 arrestados. Detenciones posteriores en una redada que se prolongó diez días elevaron la cifra de asesinados a 19, entre paseados y ejecutados después de juicios sumarísimos, mientras otras 14 personas fueron encarceladas, según los historiadores Eliseo Fernández y Dionisio Pereira.

El inicio de la operación está recogido en un informe del Ayuntamiento, porque quien desencadenó los hechos fue un guardia municipal que, la noche del 9 de julio de 1937, después de detener a un ex concejal de Izquierda Republicana, recibió el chivatazo de una reunión clandestina en el número 55 de la calle de Atocha Alta. Allí, la Guardia Civil detuvo a un primer grupo de anarquistas. Esa misma noche, un destacamento de guardias civiles reforzado con soldados y milicias de Falange irrumpieron en otra casa del mismo barrio, en la calle Carmen. "Dentro, al dar el alto, contestaron '¡Viva el comunismo!' e hicieron fuego con pistola contra la fuerza", narraba el informe firmado por el alcalde de aquella época, Hernán Martín de Barbadillo.

La red desarticulada estaba formada por militantes de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), que trataba de reunificarse desde el alzamiento de 1936 y desarrollar, en colaboración con grupos republicanos, una resistencia armada. El sindicato de pescadores de la CNT Despertar Marítimo organizaba fugas por mar, mientras grupos denominados Nervio, Brazo y Cerebro intentaron promover, sin éxito, rebeliones en cuarteles militares.

 
Asociación de Familiares y Amigos de Represaliados de la II República por el franquismo
 
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