|
Destituido el presidente de la
asociación Amical de Mauthausen al descubriese que es un impostor y que
jamás estuvo en un campo de trabajo durante el III
Reich.
Los deportados españoles en los campos de
concentración acaban de sufrir un revés emocional, al conocer que el
presidente de la asociación que les agrupa, Amical de Mauthausen, era un
impostor, que reconoció no haber estado nunca en un campo de exterminio.
Enric Marco Batlloconstruyó su pasado como preso del nazismo en
1978.

Amical de Mauthausen y otros campos,
asociación que agrupa a los españoles deportados en campos de
concentración, destituyó el lunes a su presidente, Enric Marco, una vez
que éste reconoció finalmente que nunca había estado preso en un campo
nazi. Marco llegó a viajar a Austria la semana pasada para encabezar la
delegación de Amical que asistió al homenaje internacional celebrado el
fin de semana a los deportados en Mauthausen, aunque la asociación le
obligó a regresar a España ante las primeras sospechas sólidas de que era
un impostor. En su lugar, tomó la representación la entonces
vicepresidenta, Rosa Toran, historiadora y familiar de un
deportado.
Amical cuenta actualmente con 602 socios. Durante el último
año ha realizado cerca de 200 conferencias y ha colaborado en la creación
del memorial democrático, a través de un convenio de colaboración con la
Generalitat de Cataluña, para facilitar la recuperación de la memoria
histórica del antifranquismo en Cataluña.
Sin embargo, el proyecto
más ambicioso emprendido por esta entidad es la elaboración de las listas
completas de deportados españoles. Ya tienen a uno
para borrar de la lista.
La asociación abrigó las
primeras sospechas el pasado 1 de mayo, una vez terminada la asamblea en
la que fue elegido presidente, tras tener conocimiento de un informe, hecho por el historiador Benito Bermejo, en el que se
cuestionaba la trayectoria de Marco como deportado. El historiador
advirtió de que el nombre de su presidente no aparecía en los archivos de
Flossenburg, lo que confirmaba sus sospechas de que la biografía de Marco
no fuera real. Lo creía así desde la primera vez que le escuchó recordar
su pasado en el campo de concentración: "Normalmente los deportados tienen
un pudor bastante grande de recrearse en los aspectos más
dolorosos".
Bermejo ha
confesado a elmundo.es en una conversación telefónica desde Austria, que
conocía a Enric Marco desde hace unos tres años y "desde el principio
tenía sospechas" de la autenticidad de lo que contaba Enric
Marco.
"Hace poco me comunicaron del archivo del campo de
concentración de Flossenburg, donde él dice que había estado, que no
aparecía en ningún registro, pero esto no era concluyente porque podía
haber ocurrido que no quedase rastro".
El historiador siguió
investigando porque la circunstancia anterior unida a que Marco "relataba
cosas extrañas que no se correspondían con los hechos históricos
generales, como por ejemplo, que había sido detenido y entregado en
Marsella a la Gestapo en el 41, y ese año Marsella era zona no ocupada de
Francia, y normalmente los republicanos españoles no eran entregados a los
alemanes, eso ocurrió mas tarde, me hizo pensar que más bien se trataba de
la trayectoria de una persona que había ido voluntaria a trabajar a
Alemania".
Una sospecha que Bermejo ha podido comprobar y
contrastar hace unas semanas en los archivos del Ministerio de Asuntos
Exteriores de Madrid.
El expresidente, en su nota, admitió haber salido hacia Alemania en 1941 en una
expedición "de trabajadores españoles" (seria
paradójico que encima hubiese ido a colaborar con el III Reich trabajando
en Alemania gracias a la organización Deutsche Arbeitsfront - DAF [Frente
del Trabajo Alemán] y luego dijese ser un republicano militante
perseguido) y haber vuelto a España a comienzos de 1943, mucho
antes de la liberación de los campos nazis en 1945. No estuvo en el campo
de Flossenburg, aunque sí afirma que fue "preso preventivo del Tercer
Reich acusado de conspiración".
Marco
siempre fue convincente y sabía ser prolijo en sus relatos, aseguró:
"Sobrevivir en un campo de concentración es tanto una cuestión de suerte
como de fuerza mental". Siempre sostuvo que su número de deportado fue el
6.448
Al día siguiente, la junta de la asociación Amical tuvo
acceso al informe y se reunió con carácter de urgencia. Enric Marco no
pudo aportar los documentos necesarios para probar su pasado como
deportado y, como medida preventiva, Amical delegó sus funciones en la
vicepresidenta.
Rosa Toran expresaba ayer la "consternación y
el dolor" que han sentido en la asociación al obtener la confirmación de
parte del propio Enric Marco de que nunca estuvo deportado en un campo
nazi. Sin embargo, Toran no quiso enjuiciar su comportamiento: "Las
personas son muy complejas, yo no me atrevo a juzgarle. Cuando uno hace
una impostura de estas características es difícil saber qué puede haber
detrás", dijo.
La nueva presidenta de Amical de Mauthausen explicó
que Marco pudo engañarles porque "nadie le pidió el carnet, y su biografía
como deportado data de 1978". Además, Rosa Torán reconoció que "lo que él
ha hecho por Amical no lo ha hecho nadie".
Rosa Toran explicó que
la semana pasado obligaron a Enric Marco a regresar de Austria, adonde
había viajado para representar a Amical de Mauthausen en el homenaje
internacional a los deportados en campos de concentración nazis, una vez
que él reconoció que nunca había estado en un campo nazi. La explicación
que dieron entonces fue que estaba enfermo y había tenido que regresar.
"No queríamos estropear el acto -explicó ayer Toran-, pero los deportados
sí lo sabían, a ellos no los quisimos engañar".
Marco ha explicado que "la mentira surgió en 1978" y la
mantuvo porque "parecía que me prestaban más atención y podía difundir
mejor el sufrimiento de las muchas personas que pasaron por los campos de
concentración". "No mentí por maldad", ha dicho Marco, que ha asegurado
que desde que supo que el historiador Benito Bermejo estaba cuestionando
su trayectoria como deportado, está pasando "los peores momentos" de su
vida. El ex-presidente de Amical ha añadido que sabía que "tarde o
temprano" se descubriría la mentira, pero que esperaba "ganar tiempo para
retirarse". Enric Marco, que recibió en 2001 la Cruz de Sant Jordi, cree
que este galardón "premiaba la lucha social y política de toda una vida",
y no sólo su trabajo al frente de la Amical
Mauthausen.
La biografía de Enric Marco señalaba que
trabajó en Barcelona de mecánico hasta la derrota republicana, momento en
que se habría pasado a Francia para integrarse en la Resistencia. Es
entonces cuando habría sido detenido por la policía nazi en colaboración
con la gendarmería francesa colaboracionista y deportado a los campos de
exterminio de los que habría sido liberado en 1945. A partir de aquel
instante, habría seguido su lucha clandestina en el escenario del
sindicato anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT). El 27 de
enero pasado Marco fue uno de los participantes de
honor en el Congreso de los Diputados en Madrid en el acto en
memoria del holocausto.
Su testimonio fue entonces el más emotivo,
ya que asumió su responsabilidad de contar de primera mano el horror
vivido en la Alemania. "No fueron locos, ni sádicos, fueron más que eso,
fueron funcionarios de aquella Europa fascista con la que soñaban y que
pensaban duraría 1.000 años", dijo en aquel momento Marco ante los
diputados españoles.
Enric Marco, presidente de
Amical de Mauthausen (organización con gran influencia política, sobre
todo en Cataluña y que se ha personado como acusación particular contra
camaradas y organizaciones NS), importantísimo propagandista español de
llamado Holocausto, ha escrito libros, ha dado conferencias y charlas
(unas 120 al año) y hasta discursos en el Congreso desde su vivencia como
"víctima de los campos de exterminio nazis", describiendo sus experiencias
con todo lujo de detalles (incluyendo las inexistentes cámaras de gas), y
por ello ha recibido medallas como la cruz de San Jordi en 2001. Hoy ha
salido a la luz que el presidente de Amical de Mauthausen es un impostor.
Hoy ha reconocido que es TODO mentira: ni estuvo en la
resistencia, ni luchó contra el nazismo, ni estuvo en Mauthausen, ni
estuvo en NINGÚN campo de concentración. Tiene ya 82 años y durante 27 ha
sido en España la víctima por antonomasia de los nazis. Enric Marco, el
hombre más conocido de la deportación española, ha engañado a todos
durante casi 30 años. Marco, que hasta hace una semana presidía la
asociación Amical de Mauthausen, nunca estuvo preso en un campo de
concentración, al contrario de lo que aseguraba en cientos de entrevistas,
charlas en colegios, e incluso en un libro autobiográfico, "Memoria del
infierno", publicado en 1978. Construyó su pasado como preso del
nazismo en 1978 y lo mantuvo durante casi 30 años. Y si este es el
presidente, de los demás miembros de la asociación puede que algunos ni
siquiera hayan salido de España en su vida... ¿Cuantos impostores como
Enric Marco habrá repartidos por todo el mundo cobrando
indemnizaciones?
Ahora un surtido de perlas inventadas por este impostor y
mentiroso:
"Cuando llegábamos a los campos de concentración en esos
trenes infectos, para ganado, nos desnudaban, nos mordían sus perros, nos
deslumbraban sus focos. Nosotros éramos personas normales, como ustedes.
Nos gritaban en alemán 'Linke-recht (izquierda, derecha)'. No entendíamos
nada, y no entender una orden te podía costar la vida."
"Hay que recordar a esos niños, que no reían y tampoco
lloraban, porque no tenían capacidad, siempre en la oscuridad, que eran
como la simiente del diablo, según los nazis. Los destruían en cuanto
tenían ocasión. Aquellos niños que las madres no podían salvar. Cuando
llegaba la primera selección, y nos ponían a los hombres a un lado y a los
niños y a las mujeres a otro, las mujeres formaban un círculo y defendían
a sus hijos con sus cuerpos y con los codos, lo único que
tenían."
"Coincidiendo con el 60º aniversario de la liberación de
este campo de concentración nazi por el Ejército soviético, La Primera de
TVE emite la película “Auschwitz. Los nazis y la solución final”. La
narración sobre este lugar diabólico cuenta con testimonios de personas
que de alguna manera, directa o indirecta, tuvieron relación con
este lugar de exterminio. Entre ellos los de tres españoles
supervivientes, por lo tanto testigos directos del mayor crimen contra la
Humanidad, de los campos nazis: Jaume Álvarez,
Enric Marcó
y Neus Català."
|