LA SEGUNDA
REPÚBLICA
La caída de la
monarquía.
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La Dictadura de Primo de
Rivera se enfrentaba desde 1928 a un desgaste evidente, viendo incluso erosionarse
algunos de sus apoyos más fuertes, con la aparición de muestras de
descontento dentro del Ejército, enfrentamientos con el Rey Alfonso
XIII y crecientes problemas económicos. En enero de 1930 Primo
decidió consultar sobre su continuidad a los demás capitanes
generales del Ejército y ante la falta de entusiasmo de sus
compañeros decidió dimitir y marcharse al exilio. Alfonso XIII, que
deseaba la caída de Primo, llama al General Berenguer (enemigo de
Primo) para que ocupe el poder. El plan era restaurar la
Constitución de 1876 y mediante elecciones libres volver a la
normalidad (esto es, la vuelta a la monarquía liberal) y que de esta
forma no se cuestionase la figura del Rey (quien aceptó en 1923 el
golpe de Primo con entusiasmo); pues otra posible solución, que era
abrir un periodo para redactar una nueva Constitución, conllevaba el
peligro de que en las discusiones constitucionales los partidos de
izquierda, abiertamente republicanos, y algunos de derecha, que
censuraban públicamente la actuación del Rey en 1923, se pusiesen de
acuerdo en la forma republicana del Estado. La oposición republicana
tenía desde hacía tiempo una envergadura considerable como
demostraban la vuelta de los desórdenes anarquistas en Cataluña o la
creación de una Agrupación al Servicio de la República por
intelectuales como Ortega y Marañón, y sobre todo los acuerdos
alcanzados en el llamado Pacto de San Sebastián, firmado en el
verano de 1930 en esta ciudad (donde socialistas, republicanos y
catalanistas acuerdan coordinar su lucha contra la Monarquía. - La
proclamación de la República. Como resultado del Pacto de San
Sebastián se produce una rebelión de inspiración republicana, que
aunque fracasa, demuestra los escasos apoyos con los que cuenta la
monarquía, pues la opinión pública convirtió en mártires a los
militares ejecutados por rebelión y en populares a los políticos
republicanos encarcelados. Berenguer ofrece, ya a comienzos del año
1931, para apaciguar los ánimos, unas elecciones a Cortes, que
fueron rechazadas por los republicanos, pues estos preferían antes
unas elecciones municipales que permitiese la existencia de alcaldes
(encargados por ley de controlar las elecciones y, por tanto, de su
limpieza) democráticos. Ante este rechazo Berenguer dimite y el Rey
nombra a Aznar nuevo presidente, quien convoca elecciones
municipales para el día 12 de abril. En estas elecciones, aunque los
partidos monárquicos obtuvieron buenos resultados en zonas rurales y
en las pequeñas ciudades, lo cierto es que en las grandes urbes,
incluidas Madrid y Barcelona, la victoria republicana fue clarísima.
El Rey recibió información precisa sobre la situación y, aunque
algunos políticos cercanos le pidieron que resistiese, otros, ante
la claridad de la derrota electoral y los mensajes que llegaban de
parte del Ejército y de las fuerzas de orden público, poco
dispuestos a enfrentarse a una oposición popular tan evidente,
aconsejaron al Monarca que abandonase España. El 14 de abril se
sucedieron los acontecimientos: el Rey abandona Madrid camino del
exilio, el gobierno acuerda la cesión del poder a los republicanos
y, por la tarde, se proclamó la Segunda República. En la localidad
guipuzcoana de Eibar la bandera tricolor fue izada el día 13 de
abril, adelantándose a los acontecimientos. - El Gobierno
Provisional. Proclamada la República se forma un Gobierno
Provisional que pronto convocará unas elecciones a Cortes
constituyentes, pero antes de que estas se celebren, el gobierno
(cuyo poder se verá luego confirmado en las elecciones) pondrá en
marcha una serie de decretos que revelarán las intenciones políticas
de quienes (el partido Izquierda Republicana de Manuel Azaña, y el
PSOE) formaban el núcleo ideológico de los republicanos. Estos
grupos consideran que España necesita unas reformas urgentes para
liberarse de las ataduras que impiden su progreso como son reducir
el poder de la Iglesia que entorpece las mejoras educativas e
intelectuales, o también controlar al Ejército, que se entromete en
el desarrollo de la vida democrática, tarea de la que se ocupará
Azaña reduciendo el número de oficiales y buscando asegurar que
quienes permaneciesen en el Ejército fueran fieles al nuevo régimen.
No menos importancia se daba a lo que se consideraba un injusto
reparto de la riqueza, sobre todo en el mundo rural a causa de la
existencia del latifundismo, que mantiene a gran parte de la
población en un estado de miseria hereditario, por lo que el
gobierno, principalmente a través de Largo Caballero, miembro del
PSOE y ministro de Trabajo, sacará adelante decretos que pretenden
mejorar la calidad de vida de trabajadores agrarios e industriales.
Por último, el llamado problema nacionalista que se intenta resolver
con la promesa de autonomía para Cataluña, compone junto con los
asuntos militar, religioso y económico, el cuadro de problemas que
marcarán la historia de la República, incluido su dramático final.
En las elecciones de junio de 1931 la victoria de las fuerzas de
izquierda confirmaba un periodo de intensos cambios. - La
Constitución de 1931 Las Cortes elegidas en junio de 1931 se
pusieron inmediatamente a la elaboración de una Constitución. Se
trata de una Constitución que reconoce de una manera amplia los
derechos y libertades individuales característicos de una
Constitución Liberal (incluido el derecho a la propiedad privada),
aunque como novedad, incluye compromisos sociales, por los cuales el
estado debe proporcionar los medios que garanticen un acceso general
a la educación, la sanidad o la vivienda, que prefiguran lo que
después de la Segunda Guerra Mundial se denominará en Europa el
“Estado del Bienestar”. Las Cortes serán unicamerales, elegidas por
sufragio universal. La Constitución recogerá la igualdad legal de
hombres y mujeres, que hará posible, por ejemplo, que éstas puedan
votar en las elecciones de 1933. La Constitución votada por
diputados mayoritariamente de izquierdas incluirá aspectos polémicos
como fueron el reconocimiento del derecho a la autonomía para las
regiones que lo soliciten, la posibilidad de que el estado pueda
expropiar posesiones particulares en nombre del bienestar social lo
que hará posible el desarrollo de una reforma agraria en España y,
quizás el asunto más controvertido, la Constitución de 1931
establecía en su artículo 3º que “El estado español no tiene
religión oficial”, terminando además con el presupuesto estatal para
el clero y prohibiendo ejercer la enseñanza en instituciones
controladas por religiosos. El marcado laicismo del nuevo régimen
creará controversia, pues los partidos de derecha utilizarán también
la religión (prometiendo la derogación de esos artículos
constitucionales) como forma de conseguir apoyos sociales. - El
gobierno de izquierdas. La figura clave de este periodo será Manuel
Azaña, líder de Acción Republicana, quien al frente de un gobierno
de izquierdas que contaba con el apoyo de los diputados del PSOE en
las Cortes, dirigirá el proyecto de reformas republicano. Entre
estas reformas se encontraba la reforma militar, que pretendía
disminuir el exceso de oficiales que creaba problemas al estado para
pagar los sueldos, y entre los propios militares ante la dificultad
para ascender. Azaña aprovechó la “jubilación” masiva de oficiales
para intentar limpiar el ejército de personajes sospechosos de
deslealtad con la República. La reforma más ambiciosa en el terreno
económico fue la Reforma Agraria que pretendía el reparto de tierras
entre los cientos de miles de jornaleros que malvivían sobre todo en
la mitad sur de España. La Ley de Reforma Agraria de 1932 se basaba
en la existencia de enormes propiedades (latifundios) mal explotadas
o sin explotar, tierras que el I.R.A. (Instituto de Reforma Agraria)
expropiaría y se encargaría del reparto e instalación de jornaleros
en ellas. La Reforma tuvo un éxito muy limitado, pues contó con la
oposición de los grandes propietarios que hicieron muy lenta su
aplicación, lo que unido a la escasez de presupuesto, condujo a que
el número de campesinos que había obtenido tierra tras más de un año
de aplicación de la ley fuese tan pequeño que hizo crecer la
indignación y surgir incidentes como los de Castilblanco en Badajoz
o los de Casas Viejas en Cádiz, protagonizados por jornaleros
movilizados por sindicatos de izquierda, principalmente anarquistas.
- Reformas y tensiones. Los gobiernos izquierdistas del bienio
1931-1933 sacaron adelante otras leyes que, como la de la Reforma
Agraria, crearon inquietud en parte de la sociedad española. En este
contexto la pretensión de establecer una radical separación entre la
Iglesia y el Estado será un empeño de las izquierdas que provocó en
los grupos de derecha y la Iglesia, que ya habían recibido mal
ciertos artículos constitucionales, una radical oposición cuando se
aprueben leyes como la del matrimonio civil o la que legalizó el
divorcio. Además, durante los primeros meses de la República habían
comenzado actos de violencia anticlerical con la quema de algunos
edificios religiosos. Las cuestiones religiosas estarán presentes en
las elecciones de 1933 como elemento divisor de los españoles. Los
gobiernos presididos por Azaña también llevaron adelante unas
ambiciosas reformas educativas que pretendían terminar con el
analfabetismo, principalmente mediante la construcción de miles de
escuelas y la mejora de la formación del profesorado. La pretensión
de que fuese una educación laica condujo a un nuevo enfrentamiento
con la Iglesia católica. También debe destacarse la política
autonómica de estos gobiernos que concedieron la autonomía a
Cataluña, mediante un estatuto que primero fue votado por los
catalanes y luego aprobado en las Cortes. Cataluña sigue formando
parte de España, pero el estatuto le proporciona numerosas
competencias y legaliza el uso del idioma o la bandera catalana. La
política autonómica sirvió también para crear tensiones con ciertos
partidos de derecha y altos oficiales del ejército que creían que
era un primer paso para la destrucción de la unidad de España. - La
crisis de la izquierda. Los intentos de reformas que se plasmaron en
leyes que buscaban el control civil de las Fuerzas Armadas, la
separación de la iglesia y el estado, acabar con el analfabetismo y
resolver el problema nacionalista, tuvieron un alto coste para los
gobiernos de izquierdas. La ambición de las reformas y, en
ocasiones, la falta de tacto al aplicarlas, condujo a un crecimiento
de la oposición. Si por la izquierda, anarquistas y socialistas,
criticaban la lentitud y escasez de las reformas, por la derecha se
criticaba justo lo contrario. Los incidentes en el campo (en
especial el de Casas Viejas) hicieron crecer el desprestigio de
Azaña y su gobierno. Desde posiciones derechistas se gestó el golpe
de estado del general Sanjurjo en 1932 como reacción contra las
reformas. Los gobiernos de Azaña contarán a lo largo del bienio
1931-1933 con la oposición por la izquierda de quienes les
consideran unos burgueses moderados (la CNT o los comunistas) y
quienes consideran que han ido demasiado lejos como buena parte de
la derecha alarmada por el tinte anticlerical de la política de esos
años y por las reformas económicas que temían que estos gobiernos
pusieran en marcha. Las izquierdas promoverán el desorden social con
la convocatoria de numerosas huelgas y altercados, mientras que la
derecha se reorganizará políticamente por medio de una coalición, la
CEDA, que proponía la derogación de las principales reformas
efectuadas por las izquierdas. Azaña se vio obligado a convocar
elecciones, en las que la izquierda en general y su partido en
particular obtendrán un mal resultado. - El gobierno de centro
derecha. Las elecciones de noviembre de 1933 fueron ganadas por el
centro y la derecha. El mejor resultado lo obtuvo una coalición de
fuerzas de derechas, la CEDA, cuyo programa electoral defendía la
catolicidad de España y prometía desmontar las reformas
izquierdistas. Alcalá-Zamora, presidente de la República, llamó a
formar gobierno a Lerroux, líder del partido Radical (de ideología
republicana, y en origen anticlerical, pero que ante el desprecio de
socialistas y azañistas, se desplaza ideológicamente hacia la
colaboración con la derecha); gobierno que se sostiene gracias al
apoyo de los diputados de la CEDA. Aunque la CEDA parecía tener como
objetivo deshacer las reformas izquierdistas, lo cierto es que
finalmente no reformó la Constitución y respetó en gran medida lo
realizado en el ámbito militar y educativo. Sí cumplió sus promesas
al paralizar la reforma agraria (se devolvieron incluso tierras a
sus antiguos propietarios) y devolver a la Iglesia sus privilegios
perdidos. Algunas de estas medidas crearon malestar entre las
fuerzas de izquierda, pero para entender los acontecimientos
posteriores es necesario conocer sucesos internacionales como lo que
supuso la llegada al poder de Hitler en Alemania, cuyo partido ganó
las elecciones y una vez instalado en el poder puso en marcha una
legislación que supuso el fin del sistema democrático en Alemania y
el inicio de la aniquilación física de sus opositores. Pronto las
fuerzas de izquierdas acusaron a la CEDA de ser los nazis españoles.
-La revolución de 1934. La tensión subió cuando en 1934 entraron en
el gobierno los primeros ministros de la CEDA (hasta entonces este
partido se limitó a prestar apoyo parlamentario a los radicales). En
Cataluña, Companys, presidente de la Generalitat, proclamó la
República Catalana en el convencimiento de que la situación giraría
mediante una revolución a la instauración en España de una República
Federal. El gobierno de Madrid por medio del ejército controló la
situación catalana y encarceló al gobierno de la Generalitat y dejó
en suspenso la autonomía. Mientras tanto se convocó en toda España
una revolución general contra el gobierno, revuelta que en Asturias,
la UGT y la CNT superando sus diferencias, plantean conjuntamente
(en el resto de España no se da esta colaboración y el fracaso de la
convocatoria es casi total) a la que se añadirán los comunistas, lo
que durante varios días dará el control de los valles mineros a una
pretendida República Socialista que formará una potente milicia.
Sólo con la llegada de tropas procedentes de Marruecos, y por medio
de enfrentamientos que producirán cientos de muertos, en su gran
mayoría mineros, pero también varias decenas de soldados, lo que
habla de la dureza del combate; se controló finalmente la situación.
A pesar de la derrota, el movimiento obrero salió fortalecido: la
revolución de Asturias “demostró” que la unión de las fuerzas
obreras podría llevar al triunfo de la revolución. Por su parte el
gobierno de la CEDA se sintió fortalecido y prosiguió desmontando
reformas del gobierno anterior: retroceso de las inversiones en
educación, fin del salario mínimo… - La crisis de la derecha. Tras
la Revolución de Asturias, y aunque algunos miembros del gobierno
eran conscientes de que eran necesarias algunas reformas, el
gobierno se aplicó en su política de contrarreformas, e incluso
parte de la derecha acusaba al gobierno de cobardía por no haberse
puesto a la cabeza un gobierno militar (una dictadura de orden) tras
sofocar la revolución de Asturias y así acabar con la “amenaza
comunista”. La situación se complica cuando uno de los dos pilares
del gobierno (el partido Radical) se ve salpicado por varios casos
de corrupción. Con ello la coalición se debilitaba y se iba camino
de unas nuevas elecciones. En un contexto marcado por la derrota de
la revolución de Asturias (con numerosos obreros encarcelados), la
caída de la autonomía catalana y el convencimiento de que la
izquierda fue derrotada en las elecciones de 1933 por su desunión,
es comprensible que en los últimos meses de 1935 los líderes de
centro-izquierda creen el llamado Frente Popular (agrupación de
partidos republicanos de izquierda, socialistas, la Esquerra
catalana, el PCE, e incluso la CNT, que por coherencia no podía
presentarse a ninguna elección, parecía que podría prestar una
colaboración más o menos pasiva) que aspira a ganar las elecciones
frente a una derecha dividida. Como factor que colaboraba a la unión
de las izquierdas estaba la amenaza del fascismo, algo más que un
rumor ya en muchos países europeos. El programa del Frente Popular
era poco más que la promesa de volver a poner en marcha las reformas
que la derecha había frenado o
suprimido. |
El Frente Popular.
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En las elecciones de
febrero de 1936 venció el Frente Popular que colocó inicialmente
sólo a ministros republicanos (ninguno socialista) con Azaña como
presidente del gobierno. El proyecto era restablecer plenamente la
Constitución de 1931 y derogar las leyes contrarreformistas de los
gobiernos radical-cedistas. En los primeros meses del año 1936 se
vivió un clima de violencia: huelgas, tiroteos callejeros entre
miembros de partidos rivales, ocupaciones de fincas… La división era
evidente entre las izquierdas, con anarquistas y ugetistas
enfrentados, e incluso dentro del PSOE se distinguen dos corrientes,
la liderada por Prieto que piensa participar en el gobierno, y la
liderada por Largo Caballero que desea unirse a comunistas y
anarquistas en futuros proyectos revolucionarios. Lo cierto es que
la República como régimen democrático está amenazada porque una
parte de la izquierda piensa en proyectos revolucionarios, pues se
cree en un inminente golpe fascista, mientras que en la derecha
abundan quienes anuncian que la lucha por el poder se conseguirá con
las armas. En este contexto, aunque Azaña confiaba en la
pacificación que supondría la reactivación de las reformas (Estatuto
de autonomía para el País Vasco, profundización de la Reforma
Agraria, alejamiento de varios generales potencialmente peligrosos,
como Franco, que es enviado a Canarias...), las luchas internas de
las fuerzas de izquierda y la oposición frontal de fuerzas de
derecha como la Falange, que esperaban un levantamiento militar
dispuesto a acabar con la República, indicaban que España no se
conducía por los caminos de la paz. - La conspiración militar. La
conspiración contra la República por parte de militares de ideología
monárquica y conservadora no fue algo que surgiese en 1936, sino que
ya en 1932 se produjo un pronunciamiento dirigido por el general
Sanjurjo. A pesar del fracaso de este golpe, cuando la izquierda del
Frente Popular consiguió el poder, se retomaron proyectos de
conspiración militar. Al margen de los apoyos civiles conocidos, la
conspiración estaba dirigida por Sanjurjo, el general Emilio Mola,
considerado por los historiadores como el cerebro de la operación, y
el general Francisco Franco, importante por haber sido Jefe del
Estado Mayor durante el gobierno de la derecha y por su prestigio e
influencia sobre las tropas españolas en Marruecos. El clima de
violencia que padeció España en el año 1936 con ocupaciones de
fincas en el sur de España, huelgas y altercados políticos,
incluidos decenas de muertos a manos de pistoleros falangistas y
anarquistas, alimentaba los planes golpistas. El asesinato el 12 de
julio de un oficial de la Guardia de Asalto por un grupo de
falangistas fue respondido por algunos miembros de este cuerpo con
el asesinato de Calvo Sotelo, líder de un partido derechista. Este
último crimen puso en marcha la conspiración: un avión trasladaría a
Franco desde Canarias (donde lo había confinado el gobierno al
considerarlo sospechoso) a Marruecos para ponerse al frente de las
tropas africanas. Los pronunciamientos deberían ser simultáneos en
todas las capitales de provincias: su fracaso en algunas de las más
importantes ciudades españolas transformará un golpe de estado en
una larga guerra civil.
LA GUERRA
CIVIL
- Las operaciones
militares. La formación de las dos zonas. La marcha hacia Madrid. -
Iniciativa nacional desde los primeros momentos. Desde el sur. - Su
intención era la de tomar Madrid lo antes posible. - Defensa de la
capital por la Brigadas Internacionales (voluntarios de todo el
mundo de ideología comunista y antifascista). - Nombramiento de
Franco como jefe de gobierno y generalísimo de los ejércitos.
Guadalajara y la campaña del norte. - Guerra de desgaste, grandes
ofensivas. - Voluntarios italianos en apoyo al ejército nacional.
Victoria de Málaga, y derrota de Guadalajara. - Ofensiva cantábrica
por parte del ejército nacional.(1937) - Operaciones republicanas en
Brunete y Belchite. No tuvieron éxito. La batalla del Ebro. - La
conquista del norte proporcionó a los nacionales minerales e
industrias. - Toma de Teruel por los republicanos. - Ocupación de
Lérida y aislamiento de Cataluña. - Intento republicano de unión de
ambas zonas: Batalla del Ebro. (1938) - Victoria nacional. Fin de la
guerra. - Ofensiva contra Cataluña (finales 1938). - Huida masiva de
civiles a Francia. - Sublevación de parte del ejército republicano y
huída del presidente Negrín. - Capitulación de Madrid. - Último
parte de guerra (1 de abril). - ¿Por qué ganaron los nacionales? -
Mejor organización política. - Mejor ayuda exterior. - Mejor
organización militar y superioridad técnica. - Aspectos económicos:
mayores recursos. Organización política. - Franco reunió en su
persona el mando militar, la jefatura del gobierno y del Estado. -
La imagen creada por la propaganda hizo que la población viera en él
una especie de salvador de la nación. - Carisma de Franco ante el
ejército. - División en la zona republicana. - Ambiguas relaciones
entre las autoridades civiles y las militares. Ayuda exterior. - La
ayuda alemana a los nacionales estuvo compuesta por el material más
moderno de la época. - Asimismo obtuvieron aprovisionamiento de
materias primas del exterior (petróleo americano TEXACO). - El apoyo
a la república no fue de igual calidad que el proporcionado a los
nacionales. - Las potencias europeas apenas prestaron apoyo a la
república (No intervención de Francia e Inglaterra). La superioridad
militar. - Excelente organización del servicio secreto y estado
mayor nacional. - Rivalidad en la zona republicana entre militares
de carrera (Rojo, Miaja, Casado) y los surgidos de las milicias
(Líster, Modesto). Administración de la economía. - Control
republicano de las reservas de oro, los puertos más importantes y
las minas del norte. - Bloqueo de los puertos por parte de los
nacionales. - Control nacional de las minas en la segunda mitad de
la guerra. - Ayuda a crédito por parte de los alemanes e italianos a
los nacionales, Los republicanos debían pagar antes del envío de
armamento. Se utilizó la mayor parte de las reservas de oro. -
Consecuencias. - Muertos, represaliados y exiliados. - Pérdidas
materiales. - Paralización de la reconstrucción a causa de la II
Guerra Mundial. Consecuencias internas. - La situación internacional
hizo que la vida política estuviese influida por los regímenes
fascistas. - Configuración de un nuevo régimen Fuero de los
Españoles (conjunto de derechos y deberes). - Poder supremo en manos
de Franco. - Influencia de diversas tendencias en la configuración
de la ideología.: falangistas, tradicionalistas, monárquicos,
católicos. - Creación de decenas de centros de internamiento y
campos de concentración. Dura represión. Sufrimiento de las mujeres.
Posteriormente surgirían los batallones de trabajo. Uso de los
prisioneros en los años siguientes como mano de obra esclava par las
obras públicas. - Intento de aniquilación de toda idea contraria al
régimen, especialmente las ideologías de izquierdas y republicanas.
Consecuencias económicas. - Destrucción de gran parte de la riqueza.
- Desaparición de las reservas de oro. - Autarquía. - Racionamiento.
- Creación del INI para fomentar la industria. Consecuencias
externas/ implicaciones internacionales. - Difícil posición española
en la II Guerra Mundial. - Interés alemán por contar con la
participación española. - Aislamiento político tras la guerra. -
Comienzo de una cierta normalización de las relaciones
internacionales a partir de 1950.
LA DICTADURA
FRANQUISTA: RÉGIMEN POLÍTICO, EVOLUCIÓN SOCIAL Y ECONÓMICA.
-Características
generales.
- La oposición a la
República deposita el poder en el general Franco. Creará un estado
autoritario basado en la aniquilación de las ideas de los vencidos a
través de la represión y la propaganda. - Ausencia de Constitución.
Sustituida por las leyes fundamentales. - Inexistencia de partidos.
Creación del Movimiento Nacional (1936). Decreto de Unificación de
19/4/1937. - Concentración de poder en la persona de Franco: Jefe de
Gobierno (1936), Jefe del Estado (1939); Jefatura Nacional del
Movimiento (1937). - El jefe de estado puede dictar normas jurídicas
sin deliberación del consejo de ministros. - Existencia de familias
políticas: Falange, católicos, monárquicos y los tecnócratas. - El
primer franquismo. - Acercamiento al Eje en los primeros momentos:
Adhesión al tratado antikomitern y abandono de la Sociedad de
Naciones. - Serrano Suñer, figura clave de esta etapa. Ministro de
Gobernación y Presidente de la Junta Política. El programa de
fascitización de Serrano Suñer y los conflictos con los monárquicos.
- Aprobación de los estatutos de F.E de las JONS. Estructura del
partido al estilo fascista. - Consejo Nacional del Movimiento. - El
SEU revolucionario. - Frente de juventudes. - La Sección femenina. -
En la primera remodelación de gobierno (1941) se cede más autoridad
a los falangistas. - Los equilibra nombrando ministros a varios
militares. - Comienzan los conflictos entre ambos grupos
(falangistas-militares). - La tensión llega a su punto álgido cuando
unos falangistas lanzan unas bombas de mano al Santuario de Begoña,
donde se encontraba el General Varela. - Franco soluciona la crisis
haciendo una nueva remodelación de gobierno. El nuevo escenario
estratégico y el retorno a la neutralidad. - Cuando a finales de
1942 la guerra se acerca a la Península Roosvelt promete que no se
iban a emprender acciones contra España. - La posición española
comenzaba a ser más ambigua. Intuyéndose el final de la guerra. -
Varios altos militares descontentos (7 de 12) piden la dimisión de
Franco. Fue la única vez durante toda la dictadura que ocurrió algo
semejante. - A medida que la guerra va avanzando aumenta la presión
de los aliados (reducción de las importaciones de petróleo). De la
“no-beligerancia” se pasa a una “neutralidad vigilante”. - La
invasión de Francia endureció la postura de los Aliados (posibilidad
de sobrevolar el espacio español, evacuación de los heridos por
Cataluña”. El final de la II Guerra Mundial y la primera
metamorfosis del régimen (1945-1951). - Tras la guerra el régimen
franquista era denominado “la última dictadura fascista”. -
Ostracismo internacional y oposición interior: Guerrillas y
Manifiesto de Lausana (Don Juan propone la restauración monárquica
democrática”. - Para enfrentarse a este momento Franco promulgo el
Fuero de los Españoles (17 de julio de 1945). Reducía la importancia
de la Falange y se concedía más importancia al componte católico.
Martín Artajo, dirigente de Acción Católica, es nombrado Ministro de
Asuntos Exteriores. - Este acto fue seguido de algunas decisiones
“cosméticas”: elecciones municipales en marzo, nueva ley de
Referéndum, amnistía para delitos cometidos durante la guerra. -
Retirada de los embajadores de los países occidentales. - Se busca
la ayuda de Latinoamérica (Perón ayuda a España 1946-48). -
Importante apoyo de la Iglesia. - El futuro de España sería
monárquico, pero con las condiciones de Franco. Ley de Sucesión
(1947). Se declara que España es un Reino. Franco elegiría a su
sucesor. Se crean el Consejo de Regencia y el Consejo del Reino. -
Entrevista con Don Juan en el Azor (1948). Se decide que Juan
Carlos, hijo de Don Juan continuase sus estudios en España. - Tímida
apertura internacional. Apertura de la frontera francesa. Préstamos
americanos. - El régimen rehabilitado: la década de los cincuenta. -
Alcanza su madurez política. Tenía semejanzas con el proyecto de
Acción Católica. 1) Estado monárquico autoritario. 2) Sistema
corporativo. 3) Autocracia económica. 4) Reducción del papel del
Movimiento. 5) Apoyo de los militares. 6) Cultura religiosa y
educativa católica. El reajuste ministerial de la crisis de 1951. -
Aunque aumenta el nivel de vida a partir de 1950, continúan las
privaciones económicas. Disturbios en Barcelona (1951). Paros en
Vizcaya y Guipúzcoa. - Cambio de gobierno. Se concede más autoridad
a los católicos. Ruiz Jiménez, ministro de Educación. El pacto con
Estados Unidos y en Concordato. - Restablecimiento de las relaciones
con Estados Unidos (1951). - Integración de España en organizaciones
internacionales (ONU, UNESCO). - Pacto de Madrid (1953). Defensa
mutua y asistencia militar a España (10 años). - Concordato con la
Santa Sede (1953). Reconocimiento de la confesionalidad del Estado
español, derecho de presentación de obispos por parte del jefe de
Estado e independencia de la Iglesia dentro del sistema español. El
problema marroquí. - Siguió una política más indulgente que Francia.
- Permitió el nacionalismo marroquí (dirigido contra Francia). - La
oleada de huelgas y actos en favor de la independencia hizo que
Francia la concediese en 1956 y poco después España hizo lo mismo
con su zona. - Incidentes en Sidi Ifni en 1957. Intervención
hispano-francesa. La crisis de febrero de 1956. - Oposición en la
universidad. Intento de impugnación de unas elecciones del SEU.
(1953) - Existencia de grupos disidentes en la Universidad de
Madrid: comunistas, socialistas, los que pedían la reforma del
sistema (Dionisio Ruidrejo) y los que buscaban la reforma del SEU. -
Derrota de los candidatos del SEU (1956). Ataque a los estudiantes
opositores por parte de Guardias de Franco. Incidentes violentos. Un
falangista herido. - Los falangistas amenazan con fuertes
represalias. - Cierre de la Universidad de Madrid. Suspensión de los
artículos 14 y 18 del Fuero de los Españoles. - Cambio de ministro
(Educación) y de dirigentes del Movimiento. - Inicio de una nueva
oposición al régimen. Fracaso falangista en las Leyes Fundamentales
de 1956. - Franco acepta la proposición falangista para la redacción
de nuevas Leyes Fundamentales. - A principios de otoño había tres
proyectos: Principios del Movimiento, ley orgánica del Movimiento y
propuesta de ley de Ordenación del Gobierno. - No se mencionaba a la
monarquía ni al rey. - Monopolio político para el Movimiento tras la
muerte de Franco. - Se suscitó reacciones contrarias en el gobierno
y en los grupos monárquicos. - Varios cardenales desaprobaron los
proyectos “están en desacuerdo con las doctrinas pontificias”. - Los
proyectos fueron revisados (1957) pero Franco tampoco los aceptó. El
gobierno de 1957: tecnocracia y autoritarismo burocrático. - Carrero
Blanco aconsejó a Franco una nueva remodelación del gobierno para
afirmar su autoridad. Ausencia de falangistas y énfasis en la
técnica. - Nuevos ministros profesionales o técnicos. Miembros del
Opus Dei. López Rodó, Ullastres, Navarro Rubio. - A pesar de estos
cambios la base del gobierno seguía siendo militar (7 de 17). -
Creación de un tribunal militar sobre “actividades extremistas”:
huelgas, manifestaciones. (1958). - Ley contra rebelión militar,
bandidaje y terrorismo (1960). - Inauguración del Valle de los
Caídos construido, como otras obras públicas y privadas tras la
guerra, por los prisioneros republicanos. Visita de Einsenhower
(1959). - Desarrollismo y decadencia. El plan de estabilización de
1959. - Tras 4 años de déficit e inflación se produce una crisis
(1959). - Hundimiento de mercado de valores. - Los ministros
económicos aconsejan un cambio de dirección en la economía. -
Reticencias de Franco (desconfianza del sistema liberal). Finalmente
es convencido. - Plan de estabilización (1959). Objetivo: ahorro,
deflación, apertura de mercado. - Supuso la demolición del sistema
autárquico. - Duro golpe para el hombre de la calle: Paro, retroceso
de la renta (durante 1 año). - Después: excedente de divisas,
inversiones extranjeras, crecimiento del turismo. - Primer Plan de
Desarrollo (1963-64): metalurgia, buques, carreteras. Exenciones de
impuestos, créditos, subvenciones a la exportación a varios
sectores. - Consecuencias: gran crecimiento económico, y una rápida
transformación social. Despoblación del campo, éxodo rural. -
Continuaron algunos problemas económicos: controles de precios,
corrupción, estimulación de la inflación en los últimos años del
régimen, emigración masiva de trabajadores, limitación de los
ingresos públicos, deficiencia en los servicios públicos.
Continuidad y reforma en la década de los 60. - Primeras muestras de
cansancio de Franco. Actividad opositora: huelgas mineras, revueltas
en Asturias y País Vasco, “Contubernio de Munich”. - Cambio de
gabinete (1962). Un “reformista”, Fraga es nombrado ministro de
información. - En el gobierno se observan dos rivalidades: entre
tecnócratas (futuro monárquico) y Regencialistas( monárquicos
tibios), y entre reformistas (preferían reformas políticas) y
regencialistas. - Nuevo cambio de gobierno (1965). Se consigue el
equilibrio entre las tres posturas. - Ley de prensa de Fraga (1965).
- Ley Orgánica del Estado. Pretendía completar el proceso de
institucionalización. - Desorden en la universidad, rebeldía
juvenil, secularización de la sociedad. La política exterior en la
década de los sesenta. - Últimos 20 años relativamente estáticos. -
Inicio de las conversaciones con la CEE (1967). - Renovación del
Tratado con Estados Unidos. Se concede menos ayuda. - Conflicto con
Marruecos (secuestro de técnicos en el Sahara, cesión de Sidi Ifni).
El recambio: “La operación Príncipe”. - 1968. Juan Carlos 30 años,
edad exigida por la Ley de Sucesión para acceder al trono. -
Designación ante el Consejo del Reino y las Cortes. Juramento de
lealtad. 1969. - El ocaso del régimen. Del escándalo Matesa a la
desaparición de Carrero Blanco. - Dio como resultado un drástico
cambio en el gobierno. - Se desacreditó a los ministros del Opus y a
Fraga. - “Todo está atado y bien atado”.El futuro estaría en manos
de Juan Carlos. - Proceso de Burgos, 1970. - Escándalo de la
desaparición de las reservas de aceite. Implicado Nicolás Franco.
1971. - Contrariedades sucesorias al casarse la nieta de Franco con
Alfonso de Borbón, sobrino de Don Juan. 1972. - Carrero Blanco
preside un gobierno que sustentaría al régimen. Su asesinato en 1973
por ETA provocará una importante crisis de gobierno. Los gobiernos
“vacíos” de Arias Navarro. - Última decisión importante de Franco la
elección del sucesor de Carrero Blanco. - Fue presionado por su
mujer y colaboradores para que aceptara a Arias Navarro. - Nuevo
gobierno. Sin ministros militares ni del Opus Dei. Prometió reformas
(espíritu del 12 de febrero). - Pío Cabanillas (ministro de
Información) eliminó, en teoría, la censura a excepción de las
críticas contra Franco y el gobierno. - Dos crisis. El obispo de
Bilbao (Antonio Añoveros) pedía libertad cultural para los vascos.
La segunda fue la ejecución de dos acusados de asesinato. 1974 - La
revolución portuguesa acrecentó el conservadurismo de los militares
y frenó el aperturismo. - Franco enferma y Juan Carlos asume los
poderes. 19 de julio de 1974. - Pío Cabanillas pensaba que Juan
Carlos debía ser coronado. Fue cesado junto con los partidarios del
aperturismo. - Crisis del 20 de febrero de 1974. El ministro de
Trabajo Licinio de la Fuente dimite tras encontrar fuerte oposición
a su Ley de Huelga (legalización de las huelgas que se produjeran
dentro de una misma empresa). - Crecen los problemas con Marruecos
referentes a la cuestión del Sahara. Últimos meses del régimen. -
Los conservadores más ultras piden la prorrogación de las Cortes. A
pesar de la oposición del gabinete es concedida. - Fusilamientos de
Txiki y Otaegi y 3 miembros del FRAP. - El Tribunal de la Haya vota
la independencia del Sahara. Hassan II anuncia una marcha sobre el
territorio para ocuparlo, “La Marcha Verde”. 21 de octubre. -
Agravamiento de Franco. Juan Carlos no quiere asumir los poderes sin
contar con el asentimiento de Franco. Se lo ordena el 30 de octubre.
- Los partidarios del continuismo esperaban que Franco pudiese estar
recuperado hacia el 26 de noviembre y poder mantener el Consejo del
Reino (nombra al Presidente) e impedir que el Juan Carlos pudiese
elegir a un reformista. - Franco falleció el 20 de noviembre.
Situación aproximada a principios de 1939:
en gris, bajo control de los sublevados y en blanco II
República.
LA TRANSICIÓN
1970
| Proceso
de Burgos. 6 penas de muerte conmutadas el 30 –12-70, movimientos
antifranquistas unitarios 1973- Muerte de Carrero Blanco 10-12-73.
1973- Diez sindicalistas que forman parte de la Coordinadora General
de Comisiones Obreras esperan ser juzgados por el Tribunal de Orden
Público. Proceso 1001. 1975.- Fusilamientos de Txiki y Otaegi y tres
militantes del Frap, el 27-09-75 1975.- Muerte del dictador,
20-11-75 Euforia-matando. 1976.- Asesinados 5 obreros en Gasteiz-
06-03-76 ministro del interior Fraga. 1º)Lev. popular-Portu. 1976.-
Fuerte abstención en el referéndum sobre la Reforma 15-12-76
Existían dos corrientes a) Reforma b) Ruptura 1977.- Se legaliza la
Ikurriña, 18-01-77. Fraga antes muerto. 1977.- Legalización del P.
N. V. 23-03-77 1977.- Legalización del P. C. E 09-04-77 Aberri Eguna
Gasteiz- Durango 1977.- Asesinadas 5 personas en las diferentes
manifestaciones y huelgas generales por la Amnistía 2º)
levantamiento popular 1977.- Se crea E.E.(E. T. A. pm) en Gallarta.10-06-77 1977.- Elecciones Generales
P.N.V. gana en Bizkaia
y Gipuzkoa. U.C.D. en Álava y Nafarroa falangistas 19-06
1977.-150.000 manifestantes contra Lemoiz 15-07-77 1977.-
Legalizados los partidos por la ruptura ESEI-OIC-ORT-PT-MC-LKI
08-07-77 1977.-250.000 manifestantes por la amnistía total 02-09 77
1977.- Salen a la calle Egin y Deia 20-09-77 1977.- Proyecto
limitado de amnistía - Pacto de la Moncloa 13-10-77 1977.- Sale de
Martutene Fran Aldanondo. Último preso de E T A 09-12-77 conseguida
con la lucha 1977.- Nafarroa se queda fuera en el Preautonómico
30-12-77 1978.- Muere David Alvarez hijo de Plentzia enfrentamiento
con le G.C. en Lemoiz 14-01-78 1978.- Bomba reactor de Lemoiz,
mueren dos obreros 10-02-78 1978.- Dimite Ortzi por no conseguir
denunciar la Reforma 10-04-78 1978.-Se crea H. B. En Altsasu 27-6-78
(ETA m) 1978.- Las FO P entran en la plaza de toros de Pamplona.
Muerte de Germán. Se suspenden los San fermines 1978.- Referéndum
por la Constitución Española. La C A V no la aprueba. Mayoría de no
y abstención 6-12 1979.-Ratificado el Estatuto de Gernika 20-3-79
1979.- Elecciones municipales 03-04-79 1979.-Bomba reactor de Lemoiz. Muere A. Baños13-6-79 1979.- Nafarroa fuera del Estatuto
Acuerdo U C D- P N V Se aprueba el Estatuto con el 40% de abst 25-10
1980.- 1ª elecciones Parlamento Vasco PNV 25 HB11 PSE 9 EE 6 (UCD 6
AP 2) PCE 1 1980.- Gobierno Autónomo Presidente Garaikoetxea
30-04-80 1981.- ETA m mata a Ryan. Ingeniero jefe de Lemoiz 06-02-81
1981.- Tejerazo golpe militar incruento. Pero efectivo 21-02-81
1981.- Muerto por explosión Mario hermano de David 17-03-81 1982.-
Cierre de Lemoiz 12-05-82 1982.- Se disuelve ETA pm 30-09-82 1982.-
Estreno oficial Policía Autonómica 26-10-82 1983.- Aparece el GAL
19-10-83 1984.- El GAL mata a Santi Brouad 20-11-84 1984.-Cierre de
Euskalduna 12-10-84 1985.- Ultimas grandes nevadas enero 1986.- No a
la OTAN .el 60% 12-2-86 1986.- Nuevo Partido salido del PNV 19-10-86
EA 1991.- Amedo y Dominguez jefes del GAL 108 año de cárcel 19-09-01
Intervención en el Círculo de Bellas Artes, el 18 de Abril, en la
conmemoración de la II República Notas de un testigo: La transición
española inacabada Armando López Salinas Analizar la transición
española requeriría, sin duda un mayor espacio crítico y una mayor y
plural información que la que pueden proporcionar estas notas
personales. Vale señalar que tiempo antes de la muerte de Carrero
Blanco, diciembre del 73, la situación de la dictadura franquista se
había deteriorado profundamente. Las luchas por las libertades
políticas y sindicales habían adquirido un carácter masivo tanto en
el mundo del trabajo como en el mundo universitario. También el
movimiento ciudadano reivindicativo se extendía como una mancha de
aceite por las barriadas de las grandes ciudades de nuestro país...
Intelectuales, profesionales y artistas eran ya, en muchas
ocasiones, la punta de lanza de dichos movimientos. A estas
acciones, como es sabido, se iban sumando Colegios Profesionales,
sectores del bajo clero y de la Judicatura, así como algunos
obispos. Mas tarde, algunos núcleos reducidos de la oficialidad
joven de las fuerzas armadas se sumaron a la reclamación popular de
libertades democráticas. Al tiempo, fuerzas nacionalistas de
Cataluña, Euskadi y Galicia, sobre todo de las dos primeras
nacionalidades citadas, mostraban con fuerza sus reivindicaciones
históricas. ETA incrementaba su actividad terrorista. Ante tal
avalancha de acciones populares, en las que el clandestino P.C.E. y
el clandestino sindicato CC.OO. dejaban su impronto dirigente en la
mayoría de los casos, la represión policial, a pesar de toda suerte
de sedicias policiales en comisarías y cuartelillos, a pesar de las
largas condenas impuestas por unos Tribunales al servicio de la
dictadura, comenzaba a mostrarse incapaz de contener las protestas.
Y en ese contexto fuerzas procedentes del franquismo y fuerzas
procedentes de la oposición que hasta entonces habían permanecido a
la expectativa en conciliábulos estériles, comenzaron a moverse para
tratar de situarse ante un futuro político que ya empezaba a
vislumbrarse cercano. De otra parte, la transición del franquismo a
la democracia, o mejor dicho a la actual monarquía parlamentaria, se
produjo en la onda de una grave crisis económica internacional tal
como ocurriera en el tránsito de la dictadura de Primo de Rivera a
la II República. La economía española iba a sufrir de lleno el
impacto de la crisis del petróleo de los años 1973-1974. Obligado es
situar también la transición española en el contexto de la "guerra
fría" y el incipiente deshielo en las relaciones entre Moscú y
Washington tras la reunión de Vladivostok entre Ford y Bresnev en
Noviembre de 1974. Recuérdese además el enfriamiento de relaciones
entre el PC y el PCUS tras la intervención del Pacto de Varsovia en
Checoslovaquia. España, como país, estaba ligada durante los años de
la guerra fría al llamado bloque occidental, sobre todo por sus
acuerdos militares con los EE.UU de Norteamérica que disponían, y
aún siguen disponiendo, de bases aeronavales con capacidad nuclear
desde las que se puede controlar el Mediterráneo en sus dos orillas,
especialmente el occidental. De modo que el futuro político de
España no era solo un asunto que concerniera a los españoles, sino
un tema en el que estaba implicado no solo el complejo militar
industrial dominante en lo EE.UU sino también la OTAN y de algún
modo con la Comunidad Económica Europea. La crisis del petróleo
convertía al Mediterráneo Oriental en una de las zonas más
conflictivas del mundo. Recuérdese la guerra del Yon Kipur del 73 o
el conflicto entre Grecia y Turquía a propósito de Chipre que
condujo al fin de la dictadura proamericano de la Junta militar
griega y a la salida de dicho país, entonces, de la estructura
militar de la OTAN. De otra parte, en Abril del 74, se produjo la
"revolución de los claveles" en Portugal y el temor de la OTAN a un
gobierno portugués con presencia comunista. También, en esos años,
se producía un fuerte incremento del voto comunista en Francia y en
Italia. Así , pues, el eje central de la política de Washington
respecto a España en ese tiempo, consistía en que a la muerte de
Franco no se produjeran cambios en el equilibrio de fuerzas entre la
OTAN y el Pacto de Varsovia y que ello pasaba, entre otras cosas por
garantizar la permanencia de sus bases militares, atómicas, en
nuestro país al que más tarde se le empujaría a entrar en la OTAN.
En este orden de cosas cabe recordar el viaje de Lord Mountbatten a
Washington para convencer a Nixon de la necesidad de apoyar al
Príncipe Juan Carlos para alcanzar la Corona de España. O también el
viaje de Vernon Walters a Madrid para explorar cerca de Franco la
posibilidad de que este coronase en vida al Príncipe.
Acontecimientos tales como la citada muerte de Carrero Blanco,
proceso 1001, nombramiento de Arias Navarro como Jefe de Gobierno,
así como la primera hospitalización de Franco, crearon divisiones en
el interior del propio sistema entre los llamados evolucionistas,
partidarios de la autorreforma del régimen, y los inmovilistas,
"bunker" en el lenguaje de la época, partidarios de seguir con la
política de palo y tentetieso. También se aceleraron los esfuerzos
unitarios de la oposición. Durante años y años y prácticamente en
soledad el PCE había logrado poner en pié un fuerte movimiento de
oposición antifranquista amplio y diverso. Movimiento popular sobre
cuyas espaldas la oposición tanto de la derecha como del PSOE se
aprestaron a cabalgar tal como había hecho la burguesía respecto a
los "sansculotte" durante la Revolución Francesa. La propuesta de un
"Pacto por la libertad" proclamada por el PCE en 1972 para derrocar
la dictadura, contemplaba la formación de un gobierno provisional de
amplia coalición para restaurar las libertades democráticas,
promulgar una amnistía general para presos y exiliados políticos y
la convocatoria, en un tiempo razonable, tras legalizarse los
partidos políticos y las centrales sindicales, de elecciones
generales a Cortes Constituyentes para que el pueblo español pudiera
pronunciarse por el futuro sistema político y sobre la forma del
Estado, monarquía o republica. Así mismo el gobierno provisional
debería reconocer junto a las autonomías regionales que empezaban a
reclamarse, la personalidad específica de Cataluña, Galicia y
Euskadi con la puesta en vigor de los Estatutos de la II República
actualizados. Una parte de la oposición, la formada por algunos
sectores democristianos y liberales, monárquicos partidarios del
Conde de Barcelona la mayoría de ellos, empezaban a cambiar de
montura apoyando al Príncipe Juan Carlos, postulaban una reforma no
muy profunda del sistema vigente estableciendo así un campo de
encuentro con los aperturistas de última hora que abandonaban el
barco franquista y que tenían aún en sus manos algunos resortes del
viejo poder. De otra parte, en posiciones de ruptura se alineaban
las fuerzas sociales y políticas de izquierda que habían llevado el
peso de la lucha contra la dictadura, tanto en las comunidades
históricas como en el resto del Estado. También en dichas posiciones
se alineaban algunas personalidades conocidas públicamente y sin
filiación política alguna. La política unitaria del PCE tras la
experiencia de las llamadas Mesas Democráticas, cristalizó en aquel
tiempo en la creación de la Junta Democrática, que se presentó
públicamente en Julio de 1974 en Madrid y Paris. En la Junta
figuraban el PCE el Partido Socialista Popular, el Partido del
Trabajo de España, el Partido Carlista, CC.OO y diversos colectivos
ciudadanos y un grupo de independientes. Tales Vidal Beneito o
García Trevijano. El Partido Carlista poco tiempo después abandonó
la Junta. Junta Democrática que consiguió muy pronto un importante
apoyo político y social de masas, como se puso de manifiesto a
través de diversas movilizaciones que se llevaron a cabo en diversos
lugares del país. Poco después, y aunque se había llevado a cabo
tanto desde la Junta como desde el propio PCE conversaciones con
Izquierda Democrática, grupo democristiano liderado por Ruiz
Jiménez, y con el Partido Socialista Obrero Español este último
partido, con el apoyo de la Internacional Socialista y las
bendiciones de Washington, creó una nueva entidad política unitaria,
la Plataforma de Convergencia Democrática en Junio de 1975. En dicha
Plataforma figuraban junto al PSOE, la ya citada Izquierda
Democrática que formaba parte del equipo español de la Democracia
Cristiana, el Movimiento Comunista, la Organización Revolucionaria
de Trabajadores y la Unión Socialdemócrata Española. Al poco,
ingresaría el Partido Carlista y se marcharía la ORT. De otra parte,
la Coordinadora de fuerzas Políticas de Cataluña había decidido no
incorporarse a ninguna organización unitaria de carácter estatal, y
mantenía relaciones tanto con la Junta como con la Plataforma. El
PNV conversaba con todos y no se unía a nadie, ni siquiera en
Euskadi. Tras la muerte de Franco y la caída del gobierno Arias y el
"espíritu de febrero", un asociacionismo tutelado por el régimen y
pronto rechazado por todos Juan Carlos de Borbón, que había jurado
los Principios Fundamentales del Movimiento, y que venía asumiendo
por segunda vez interinamente la Jefatura del Estado, fue nombrado
Rey en una de las últimas sesiones de las Cortes Franquistas, el 22
de Noviembre de 1975. Uno de sus primeros actos fue nombrar Jefe de
Gobierno a Adolfo Suárez. De algún modo, en mi opinión, en aquel
tiempo andaba yo como miembro de la dirección del PCE en las
andanzas de la política unitaria, la creación de la Plataforma, con
el moderantismo que a la misma impuso el PSOE con el apoyo de la
Democracia Cristiana y las interferencias de más allá de nuestras
fronteras (la Plataforma no contempló jamás, valga a modo de ejemplo
la consulta al pueblo español sobre la forma del futuro Estado
democrático) reflejaba bien a las claras el trabajo llevado a cabo
tanto por el entorno político de Juan Carlos, como los llevados a
cabo por países miembros de la OTAN que no querían que en España se
repitiese, por ejemplo, la experiencia portuguesa. Supuso el
comienzo del fin de la ruptura política planteada por la Junta
Democrática y ciertamente por el PCE. Junta y Platajunta
constituyeron en Marzo del 76 la llamada "Platajunta", y aunque esta
proclamara en un comunicado "que el camino a la democracia no es el
reformismo sino la ruptura" la procesión iba por dentro y ya en los
primeros contactos entre el gobierno de Suárez y la oposición en su
conjunto (Plataforma de Organizaciones Democráticas - POD que
incluía a fuerzas nacionalistas y "comisión de los nueve" emanada de
dicha POD) se vislumbraron ya los intentos de marginar al PCE de las
negociaciones. Lo que se planteaba ya, desde la reforma, era que a
la izquierda del PSOE no se legalizara a ninguna fuerza política Hay
que decir que en ese momento la política de Washington era favorable
a las posiciones reformistas en España siempre que se garantizase,
como ya indicamos antes, la presencia militar en nuestro país, pero
no la legalización de los comunistas. Recuérdese que Ford y
Kissinger planearon en 1976 un golpe de Estado en Portugal para
acabar con la revolución de los claveles. Recuérdese también que en
Enero del 76, Kissiger y Areílza, ministro de Asuntos Exteriores de
España, firmaron un nuevo Tratado de Amistad y Cooperación entre
ambos países, lo que permitió que el Rey Juan Carlos visitara los
EE.UU y se comprometiera ante republicanos y demócratas a llevar a
cabo en España una "democratización ordenada". Areílza cuenta en sus
memorias lo que dijera Kissinger: "no vamos a decir nada a ustedes
si se empeñan en legalizar al PCE. Pero tampoco les vamos a poner
mala cara si le dejan sin legalizar unos años más". Adolfo Suarez,
según Charles Powell en su estudio sobre la dimensión exterior de la
transición española, por otra parte, y en un Seminario organizado en
1984 por la fundación Ortega y Gasset en Toledo sobre la transición,
habla de sus conversación con Willy Brandt, presidente de la
Internacional Socialista en Madrid antes de la legalización de los
partidos políticos, Suárez señaló que Brandt no mostró excesivo
empeño en que se legalizase el PCE, pronunciándose a favor de la
participación de los socialistas en las elecciones con o sin la
presencia de los comunistas. En este contexto, diversas fuerzas
políticas de la oposición, a las que unos cuantos años antes, no
demasiados, había que buscar con candil entre ellas el PSOE
comenzaron a respaldar la reforma de Suárez. El PSOE en su 27
Congreso, pactado con Suárez, y en la onda de las opiniones de
Brandt antes citadas y también en las del Departamento de Estado de
los EE.UU, aceptaba la posible marginación electoral del PCE en los
primeros comicios generales y seudo constituyentes, tal como nos
habían dicho Felipe González y Enrique Múgica, antiguo militante del
PCE en conversaciones bilaterales. Afirmaban que aunque el PSOE solo
consiguiese un diputado como en tiempos de Pablo Iglesias lucharían
con todo ardor por la legalización del PCE. Una historia un tanto
cínica como se ve. A partir de lo dicho el PCE al que se pretende
aislar, llega al convencimiento de que tenia que insertarse en la
reforma para ensanchar esta lo más posible, colocando en el centro
de su política su legalización. en mi opinión, así viví la cuestión,
manifestada entonces en una reunión mantenida clandestinamente en un
molino de la provincia de Guadalajara, era la de seguir presionando
en la calle, porque aunque la Junta no tuviera fuerza por sí sola
para imponer la ruptura, marginar al PCE les iba a resultar bastante
difícil tanto a los evolucionistas de última hora, Suárez incluido,
Rey incluido, como a los anticomunistas de la oposición incluidos
los anticomunistas que militaban en el PSOE. Juan Carlos de Borbón
era pieza clave de la reforma y si el ya rey quería serlo de todos
los españoles en una democracia, digamos a la europea, donde los
partidos comunistas eran legales, difícilmente podrían marginar a
los comunistas, que eran quienes, sin comparación, más habían
luchado por traer las libertades políticas a nuestro país. Y además,
la monarquía llegaba de las manos de Franco, con un rey que había
jurado los principios del llamado Movimiento, sin legitimidad alguna
dado que dicha legitimidad la había perdido la corona cuando Alfonso
XIII apoyó el golpe de estado de Primo de Rivera, lo que dio lugar,
años más tarde al advenimiento de la II República. Si el PCE no era
legalizado junto a las demás fuerzas políticas, la monarquía de Juan
Carlos estaría cuestionada desde el principio. Pero lo mas
importante, no solo para mi en aquella reunión clandestina, era
seguir en la calle planteando la mayor presión posible teniendo en
cuenta tanto el poder de las fuerzas armadas como las de la
seguridad del Estado. Para forzar la situación el Comité Central del
PCE se reunió públicamente en Roma. Y el Secretario General,
Santiago Carrillo, en unión de otros dirigentes, celebró una
multitudinaria rueda de prensa en Madrid, en un local abierto por la
organización madrileña. Más tarde, se produjo la detención de
Carrillo y otros dirigentes y la pronta libertad de todos ellos. Y
después se llevó a cabo la llamada cumbre eurocomunista de Madrid,
con la presencia de Berlinguer y George Marcháis junto al secretario
general del PCE. Poco antes, en Enero, el terrorismo fascista había
asesinado a cinco abogados laboralistas, militantes del PCE, en un
despacho de la calle Atocha. El entierro de los mismos mostró la
fuerza del PCE en las calles de Madrid en un despliegue espectacular
de serenidad y disciplina partidaria. El asesinato buscaba sin duda
hacer retroceder el proceso de democratización en marcha, provocar
una respuesta violenta del PCE y la intervención de las fuerzas
armadas. Mientras tanto, la "platajunta" había pasado de la ruptura
pura y simple, a la ruptura pactada, a la reforma negociada de
Felipe González que no era otra cosa que una mezcla de los
planteamientos de Suárez con algunos elementos reformistas
mantenidos por la oposición. Vale decir que en ese tiempo el PSOE,
con el firme apoyo de la Democracia Cristiana, consiguió la
aceptación de la regla de la unanimidad por parte de todas las
fuerzas de la "platajunta" podrá llevar a cabo las movilizaciones
populares que pudieran convocarse. Fue un error aceptar dicha
propuesta. de ese modo, con una calle relativamente tranquila y ya
encajonada a pesar de los flecos movilizatorios que se producían más
o menos espontáneamente, la iniciativa quedó fundamentalmente en
manos de Suárez y la monarquía encarnada en Juan Carlos de Borbón.
La monarquía era, en efecto, la forma de Estado que mas convenía a
a los poderes fácticos de nuestro país, a la derecha de
siempre. Pero dicha monarquía, que había surgido de las entrañas del
fascismo, tenía que legitimarse tras la muerte del dictador, pero no
lo podía hacer autónomamente intramuros exclusivamente del propio
sistema. Y por eso, el bloque de poder encabezado por el rey
necesitaba ir al encuentro de la oposición política al franquismo y
proponer como salida una reforma pactada. Bloque de poder, ruido de
sables por medio, que a cambio de la continuidad monárquica ofrecía
libertades políticas y sindicales, indultos primero, amnistía
después y elecciones generales a sedicentes Cortes Constituyentes.
La forma del Estado no se sometía, pues a la voluntad popular. Se
pactó así la transición de la dictadura a la democracia, mejor, de
la dictadura a la monarquía parlamentaria existente hoy. Nada pues
de manipulaciones históricas tendentes a presentar a Don Juan Carlos
de Borbón como un Mesías democrático, rey que devolvió libertad y
soberanía al pueblo español. Fue, en el mejor de los casos, un hábil
comerciante político. Se pactó así la transición del franquismo a la
monarquía parlamentaria legitimando de algún modo el conjunto de la
oposición a los aperturistas del régimen y a la propia monarquía. No
cabe olvidar que tras la muerte del general felón tanto las fuerzas
armadas como la burguesía de nuestro país largamente beneficiada por
la dictadura y con el concurso de la Jerarquía Eclesiástica,
cardenal Tarancón incluido, al margen de la voluntad del pueblo
español- cumplieron los deseos del general aupando a Juan Carlos de
Borbón al trono de España. La legalización del PCE se ha dicho que
fue prueba de la democratización de nuestro país, se produjo, como
es sabido, en Abril de 1977 "sábado santo rojo". la conmoción
política fue grande, lo que no había ocurrido con la legalización de
ningún otro partido. La "cuestión comunista" suscitaba todo tipo de
controversias y pasiones encontradas, producto de cuarenta años de
represión política e ideológica en España y también de años y años
de "guerra fría", de política de bloques entre la OTAN y el Pacto de
Varsovia. Para la mayoría de las gentes que habían apoyado la
dictadura hasta su fin, el "bunker" tanto civil, como militar o
eclesiástico, legalizar al PCE significaba a tener que echar por la
borda todo aquello por lo que habían luchado desde 1936. Recuérdese
que entonces cuando se produjo la primera crisis militar en el
camino a la democracia con la nota de acatamiento a regañadientes de
la citada legalización de los comunistas por parte de la cúpula
militar. Nota que fue seguida por la dimisión del Ministro de
Marina, Pita da Veiga . Desde entonces, el enfrentamiento de un
sector de las fuerzas armadas con Suárez fue un hecho como se
demostró primero en las semiclandestina reunión de capitanes
generales en Játiva y después con el intento de golpe de Estado el
23 de Febrero de 1981. Las elecciones de junio del 77 dieron el
triunfo a UCD. y el PSOE, con 118 diputados se constituyó como
primer partido de la izquierda. Alianza Popular, con Fraga a la
cabeza obtuvo 16 diputados y el PCE -PSUC 20 actas para las Cortes
que se dijeron constituyentes. Los resultados de aquellas elecciones
establecieron el talante con el que se redactaría la Constitución.
Vale decir que UCD y PSOE, como partidos mayoritarios hicieron valer
por su peso cámara sus puntos de vista sobre el modelo de sociedad
política o el Estado de las Autonomías. Entiendo, aunque no sea
jurista, que en verdad no existió proceso constituyente pues en todo
proceso de este tipo se requiere un gobierno provisional capaz de
llevar a cabo la transición del régimen anterior, es decir la
dictadura franquista al nuevo orden democrático. Y que estos
procesos exigen una asamblea unicameral que redacte la Constitución.
Las Cortes Constituyentes, entiendo, exigen una convocatoria expresa
con ese contenido y no mediatizada desde la Jefatura del Estado.
Apoyado por sables que impusieron un trágala monárquico borbónico.
Además, en los procesos constituyentes todos los grupos
parlamentarios tienen que estar representados, lo que no ocurrió en
1978 pues faltó el PNV y no se había legalizado a Esquerra
Republicana de Cataluña. No se había logrado la ruptura y la
incipiente democracia, democracia controlada, vigilada, comenzaba a
caminar bajo el signo de la reforma. En ese contexto, y con la
atenuación de las movilizaciones populares, el cambio fue pilotado
fundamentalmente desde la Zarzuela a través de la UCD y Adolfo
Suárez y también en menor medida por el PSOE. Vino a ocurrir lo
dicho por Lampedusa en su novela "El Gatopardo", que es todo un
tratado de filosofía política de las clases dominantes: es necesario
que algo cambie para que todo siga igual. Se trata de garantizar
hasta donde fuera posible, en una nueva situación política, el
dominio de una oligarquía que se había ido pasando con armas y
bagajes del campo dictatorial al de una monarquía constitucional.
Según se asentaba la nueva realidad democrática la política de
consenso dejó de interesar tanto a UCD como al PSOE. Estaba claro
que importantes sectores de la derecha querían llevar a cabo, a
través del gobierno de UCD su propio programa político y económico y
Suárez, tras la Constitución convocó elecciones generales
anticipadas para marzo de 1979. Por su parte el PSOE, que había
empezado a girar hacia el centro sociológico y político pensaba que
podía ganar dichos comicios. Y el PCE proponía una política de
concentración democrática advirtiendo de determinados riesgos
involucionistas que encogían el ánimo de muchos españoles, gobierno
de concentración con la presencia de nacionalistas catalanes y
vascos para afrontar los problemas mas acuciantes de la España
salida de la dictadura al modo de lo sucedido en otros países de
Europa tras la derrota del fascismo en la Segunda Guerra mundial. De
nuevo UCD ganó los comicios, unas elecciones que apenas modificaron
el mapa político. Hubo, eso sí, una mayor presencia de partidos
nacionalistas en el Congreso de Diputados. Y Suárez proclamó, sin
duda antes de tiempo el fin de la transición. Las leyes y métodos
electorales comenzaban a hacer estragos entre los votantes
comunistas. De otra parte, las elecciones municipales de abril del
79 un mes después de las generales, lograron equilibrar, a favor de
la izquierda el mapa electoral. Los acuerdos entre el PCE y el PSOE
dieron lugar a gobiernos conjuntos en muchos ayuntamientos de
nuestro país. Aunque mas tarde, elecciones del 82, los comunistas no
salieron favorecidos por estos acuerdo, fueron los socialistas
quienes los capitalizaron. La firma del Acuerdo Marco
Interconfederal por UGT y la CEOE, así como la aprobación del
Estatuto de los trabajadores por los dos partidos mayoritarios,
marcaron, entiendo, un giro a la derecha de las dos formaciones
políticas. Aprobación del Estatuto que provocó huelgas y
manifestaciones en diversos lugares de nuestro país y que
contemplaba la posibilidad para la patronal de conseguir despidos de
forma bastante arbitraria, la posible privación parcial del seguro
de paro y la exclusión de funcionarios y personal de la
administración militar de sus posibilidades negociadoras, etc... La
dimisión de Suárez y la llegada a la presidencia del Gobierno de
Calvo Sotelo el 23 de febrero de 1981 fue el momento elegido para el
intento de golpe de Estado por los Milans del Bosch, Armada, Tejero
y compañía. Golpe de Estado tras el cual, algunos analistas
políticos y algunos militares en ejercicio en aquel tiempo han
señalado de manera directa o indirecta la mano del Rey en la
intentona. En todo caso, cabe señalar que aunque el golpe fracasó en
sus aspectos mas fascistoides, sus efectos políticos se dejaron
sentir de manera inmediata en la política española, que se derechizó
globalmente al tiempo que se consolidaba la monarquía. Tras el
intento golpista el partido de Suárez se cuartea en peleas internas
y va desapareciendo corroído por sus enfrentamientos públicos y
privados. Y el PSOE, con una política extremadamente moderada se
beneficia de la ruptura y desprestigio de UCD y comienza su
ascensión hacia la mayoría absoluta del 82. El citado golpe militar,
incluyendo el fracaso relativo del mismo, mostró bastante a las
claras que el gobierno de Suárez y la propia UCD habían dejado de
ser el instrumento mas adecuado para la oligarquía de España, o
cuanto menos un sector de la misma, conservara su poder. El
aterrorizar al país con los tanques en las calles de Valencia, o los
guardias civiles asaltando el Congreso de Diputados era una buena
muestra de lo dicho. De otra parte, como resultado de todo ello la
monarquía que estaba escasamente consolidada, apareció como el
instrumento salvador de la democracia y el Rey como el mejor garante
de la paz y estabilidad de nuestro país. La alternativa republicana
desaparecía en el horizonte. Podría señalarse también que se aceleró
el proceso de integración de España en la OTAN a cuenta de que el
PSOE, y en el gobierno, pasó del "OTAN, de entrada No" a la
realización de un referendum en que los aparatos mediáticos a su
servicio manipularon a la opinión pública. La transición, y no sé si
es justo decirlo, a la luz de los problemas que se siguen en el día
de hoy, había terminado con la consecución de importantes libertades
democráticas, pero también con la derrota en la lucha por la
hegemonía, tal es mi opinión desde un punto de vista de clase, de
las fuerzas populares que propugnaban una democracia avanzada que
pudiera abrir paso a otro sistema social. * Intervención del autor
en el Círculo de Bellas Artes, el 18 de Abril, en el acto convocado
por Unidad Cívica por la República en conmemoración de la II
República |

Muerte de un republicano
miliciano muerto Guerra civil



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