REPÚBLICA - LOS COMISARIOS DEL EJÉRCITO POPULAR DE LA REPÚBLICA EN ACCIÓN: SU PAPEL EN LA OFENSIVA REPUBLICANA DE ENERO DE 1939 EN EXTREMADURA.

 Juan Miguel Campanario.

Universidad de Alcalá Escuela de Magisterio de Guadalajara Calle Madrid, 1 19001, Guadalajara. 

Congreso Internacional Extremadura y la Guerra Civil 70 años después Badajoz, 25-26 de Marzo de 2009.

 

1. Resumen.

En este trabajo se analiza la actuación de los comisarios del Ejército Popular durante la ofensiva republicana de enero de 1939 en Extremadura. 

Esta ofensiva sigue siendo uno de los episodios más ignorados de la Guerra Civil, ya que muy pocos investigadores han prestado atención a estos postreros combates en un contexto en el que el ataque de Franco en Cataluña monopolizaba toda la atención [Chaves, 2004; Martínez Bande, 1985]. 

Por otra parte, aunque se ha escrito mucho sobre los comisarios del Ejército Popular, todavía sabemos poco sobre su actuación concreta en el día a día y durante las batallas. Nuestro análisis se basa en la documentación conservada en el Archivo General Militar de Ávila relativa, fundamentalmente, a los partes e informes del comisario inspector del Ejército de Extremadura, el socialista Tomás Mora Iñigo. 

En el trabajo se abordan aspectos como los preparativos para la ofensiva, las tareas políticas y de propaganda realizadas por los comisarios, las actividades de tipo militar, los informes realizados sobre errores y deficiencias observadas y otros aspectos que han sido poco o nada estudiados. 

Por último, se aporta una relación de nombres de comisarios que aparecen en los documentos analizados. Creemos que el estudio que se realiza tiene interés porque representa un enfoque alternativo para la cuestión de la Memoria Histórica. 

Además de rescatar unas actuaciones y unos nombres olvidados y de arrojar luz sobre un aspecto poco conocido del conflicto, nuestro trabajo ilustra el papel de los comisarios de guerra en una situación casi desesperada para la República, en la que ésta se jugaba su propia supervivencia. 

 

2. Introducción y objetivos.

Para una mejor comprensión del trabajo, es útil revisar brevemente el desarrollo de la ofensiva republicana de enero de 1939 en Extremadura. También conviene analizar el origen y papel del Comisariado en el Ejército Popular de la República. En los apartados siguientes se abordan ambas cuestiones. 

 

2.1 La ofensiva republicana de 1939 en Extremadura.

La ofensiva republicana de enero de 1939 en Extremadura sigue siendo uno de los episodios más desconocidos de la Guerra Civil, ya que muy pocos investigadores han prestado atención a estos postreros combates en un contexto en el que el ataque de Franco en Cataluña monopolizaba toda la atención. 

El 5 de enero de 1939, a menos de tres meses del final de la Guerra Civil, tres cuerpos de ejército republicanos desencadenaron una fuerte ofensiva contra el Ejército del Sur, mandado por el general Queipo de Llano [Chaves, 2004], [Martínez Bande, 1985]. 

Se trataba del XXII Cuerpo de Ejército, la Agrupación Toral y la Columna F. Para esta operación, el Grupo de Ejércitos de la Región Central había transferido estas unidades al Ejército de Extremadura, mandado por el general Antonio Escobar. 

Este militar católico y conservador procedía de la Guardia Civil y había contribuido a aplastar el alzamiento en julio de 1936 en Barcelona. El objetivo del mando republicano era ayudar indirectamente a las fuerzas que resistían la embestida de las divisiones de Franco en Cataluña. 

Los republicanos lograron romper el frente enemigo, ocuparon una zona relativamente extensa en Córdoba y Badajoz, con varias localidades (como Valsequillo, Fuenteovejuna, Granja de Torrehermosa y Peraleda del Zaucejo), y amenazaron la retaguardia de todo el dispositivo nacional. 

La idea inicial consistía en cercar a las unidades desplegadas en el saliente de Castuera-Cabeza del Buey y conseguir el derrumbe de todo el frente enemigo. 

Una vez conseguido el éxito en esta parte de la misión, los republicanos tenían previsto avanzar hacia Mérida y, tal vez, llegar a la frontera portuguesa, dividiendo la zona nacional en dos. Se trataba de una ofensiva de altos vuelos, tal vez la más ambiciosa de toda la guerra. 

Casi al final del conflicto, la República ponía en marcha el llamado Plan P, del general Vicente Rojo [Campanario, 2004]. 

Los primeros días fueron vitales. La Columna F, encargada de ocupar Monterrubio, se retrasó en su avance, en parte debido al mal estado de la pistas y del terreno y en parte debido a falta de decisión de su jefe, el mayor de milicias Bartolomé Fernández. 

Este retraso tuvo consecuencias muy negativas porque permitió a los nacionales defender los accesos a  Monterrubio desde el sur.

La rápida llegada de unidades de refuerzo permitió a Queipo de Llano detener también el avance republicano hacia Peñarroya. La resistencia de algunas unidades nacionales dio origen a una bolsa, con sus extremos situados en Sierra Trapera y Mano de Hierro. Los sucesivos ataques republicanos no pudieron acabar con la resistencia de la 11 División en Sierra Trapera y esto dificultó todas las operaciones. Miaja decide alimentar el combate y ordena el traslado desde Jaén del XVII Cuerpo de Ejército para provocar la caída de las unidades que resisten en Sierra Trapera. 

El XVII Cuerpo de Ejército realiza ataques sucesivos los días 17, 20, 21 y 23 de enero pero fracasa en sus intentos. Mientras tanto, los refuerzos nacionales dirigidos por García Escámez iniciaron una contraofensiva el día 15 de enero con el objetivo de expulsar a las unidades republicanas de la bolsa de Valsequillo. 

La batalla se desarrolló bajo un temporal de lluvia, viento y frío. La falta de equipos adecuados, la alimentación deficiente y los fuertes ataques nacionales debilitaron la moral de combate de los soldados republicanos. Muchos combatientes desertaban o, simplemente, se entregaban sin lucha. 

El general Escobar tuvo que emitir órdenes drásticas para endurecer la resistencia de sus soldados. Como en ocasiones anteriores, los republicanos fueron obligados, poco a poco, a volver a sus posiciones anteriores. 

El día 4 de febrero la batalla puede darse por concluida. Mientras tanto, en el escenario catalán, el día 26 de enero las tropas nacionales entraban en Barcelona. En Madrid, el Coronel Segismundo Casado, Jefe del Ejército del Centro ya conspiraba contra Negrín. 

El fallido intento de Extremadura había sido la última y desesperada ofensiva del Ejército Popular de la República. Durante muchos años, este episodio bélico ha permanecido prácticamente ignorado. Son muy pocos los investigadores que han analizado con detalle esta batalla, a pesar de que no fue un episodio menor. Probablemente combatieron en ella unos 160.000 soldados de ambos bandos. 

Los republicanos pusieron grandes esperanzas en este ataque. Por ejemplo, el general Vicente Rojo soñó en aquellos momentos incluso con entrar victorioso en Sevilla. Sin embargo, la actuación de algunos militares republicanos en este episodio no está del todo 5 clara. 

Subsisten las dudas sobre la lealtad y decisión de algunos de los principales responsables de la ofensiva, como el general Matallana, jefe del Estado Mayor del Grupo de Ejércitos de la Región Central [Campanario, Díez y Cervera, 2008]. 

 

2.2. El Comisariado de guerra del Ejército Popular de la República.

El Comisariado de guerra fue una de las instituciones más peculiares del Ejército Popular de la República [Alpert, 2007], aunque existen otros antecedentes [Castillo, 2003]. 

La figura del comisario de guerra [ 1 ] fue instituida en octubre de 1936 con la misión principal de ejercer un control de índole político-social sobre los soldados, milicianos y demás fuerzas armadas al servicio de la República [ 2 ]. 

El Comisariado surge como una necesidad evidente para el bando republicano, dada la desconfianza que existía hacia los militares profesionales. Al fin y al cabo, los militares habían sido los responsables de la sublevación. Por otra parte, el papel de los comisarios no era decorativo: las órdenes del mando debían ir firmadas también por ellos. 

Esta dualidad de mandos debió ocasionar, sin duda, bastantes conflictos en el Ejército Popular [Salas, 2006, p. 648]. 

El Partido Comunista supo desarrollar una política enérgica que le permitió adquirir una gran influencia en el Comisariado. Muchos comisarios provenían del Partido Comunista, en una proporción mayor que la que correspondía a esta fuerza política por su implantación real. 

Además, otros muchos pertenecían al PSUC, a las JSU o a la UGT y seguían las directrices del PCE. 

La historia oficial de la Guerra Civil redactada por una comisión del Partido Comunista encabezada por Dolores Ibárruri reconoce esta realidad cuando afirma que “entre los comisarios de batallón y de compañía (que eran los puestos de máximo peligro) el número de comunistas y miembros de la JSU era particularmente elevado” (Ibárruri y otros, 1967, p. 126). 

La valoración que se hace de esta figura por los redactores de este importante documento es la siguiente: “Los comisarios fueron en el Ejército Popular un factor de extraordinaria importancia en el mantenimiento de la moral combativa; eran los más firmes sostenedores de la disciplina, del respeto y de la obediencia a los mandos; dieron innumerables ejemplos de sacrificio, de serenidad en las situaciones difíciles, de auténtico y, casi siempre, anónimo heroísmo” (Ibárruri y otros, 1967, p. 127). 


( 1 ) En la disposición fundacional se utiliza el término “Comisariado de Guerra” para denominar al cuerpo, pero los comisarios también son conocidos como “comisarios políticos”. 

( 2 ) Gaceta de Madrid, 16 de octubre de 1936.


Por otra parte, los comisarios políticos desarrollaron también una actividad cultural que no debería quedar en el olvido [Fernández, 1983]. La propaganda republicana, especialmente la inspirada por el Partido Comunista, ensalzó continuamente la figura de los comisarios y los convirtieron en héroes que servían de ejemplo para el resto de los combatientes. 

Largo Caballero e Indalecio Prieto intentaron moderar la influencia del PCE en el Comisariado, aunque no consiguieron totalmente sus objetivos. 

El primero firmó una orden circular en abril de 1937 en la que dejaba claro que, a partir de ese momento, él decidiría personalmente todos los nombramientos, ceses y ascensos [ 3 ]. 

Por otra parte, la orden establecía que cualquier comisario cuyo destino y rango no hubiese sido confirmado el 15 de mayo debía considerarse separado del cuerpo. Con esta medida tan drástica, trataba de mantener el control sobre este importante resorte. 

Por otra parte, Indalecio Prieto se negó a ratificar el nombramiento de centenares de comisarios hasta comprobar su afiliación política. Además, restringió las labores de propaganda que realizaban habitualmente los comisarios [ 4 ]. 

Naturalmente, estas y otras medidas restrictivas provocaron la reacción airada de los comunistas. Lógicamente, la valoración de la figura de los comisarios depende de las posiciones políticas de quienes las hacen (véanse, por ejemplo, [Comín, 1973] y [Álvarez, 1989]). 

La opinión del general Vicente Rojo, jefe del Estado Mayor Central sobre el estado del Comisariado en la última fase de la guerra es bien elocuente: “El Comisariado también se hallaba dividido por la conquista de puestos y adheridos; la lucha intestina en esta institución era quizá más aguda que en el campo político y en el militar; se cubrían vacantes políticas más que vacantes de comisarios, aunque la inepcia de los nombrados fuese patente, con lo que el prestigio de la institución se venía al suelo y la buena voluntad y la eficacia del trabajo de muchos hombres que en el Comisariado habían comprendido sabiamente su deber, caía en el vacío. 

Para bastantes gentes el Comisariado era lisa y llanamente un órgano de actividad política, desde el cual podían captarse voluntades para su partido, no para la causa popular y la obra del Gobierno” [Rojo, 1974, p. 33]. 


( 3 ) Gaceta de la República, 17 de abril de 1937.  

( 4 ) Gaceta de la República, 18 de noviembre de 1937.  


 

2.3. Objetivos del trabajo.

 A pesar de lo mucho que se ha escrito sobre los comisarios políticos del Ejército Popular de la República, es poco lo que sabemos sobre su actuación en el día a día y menos sobre la actuación durante las batallas, más allá de anécdotas y acusaciones no siempre bien fundamentadas. 

Con el trabajo que se presenta, se pretende paliar en parte este desconocimiento. El objetivo consiste en analizar la actuación de los comisarios del Ejército Popular durante la ofensiva republicana de enero de 1939 en Extremadura. 

 

2.4. Fuentes utilizadas.

El estudio que se presenta se basa, fundamentalmente, en el análisis de documentación de carácter militar obtenida en el Archivo General Militar de Ávila (AGMA). Nos basamos en los partes del Comisario Inspector del Ejército de Extremadura como elemento principal [ 5 ]. 

También se ha utilizado, aunque en menor medida, otra documentación militar relevante [ 6 ], además de la colección de partes de guerra de ambos bandos publicada por el Servicio Histórico Militar [Servicio Histórico Militar, 1977], [Servicio Histórico Militar, 1978] y alguna prensa de la época. 

 

3. Los comisarios del Ejército Popular en acción.

En esta sección se analizan las tareas realizadas por los comisarios del Ejército Popular de la República durante la ofensiva de enero de 1939. El análisis se divide en diversos apartados que cubren actividades relacionadas con aspectos diversos. Hay que tener en cuenta que la República orquestó una intensa campaña de propaganda en torno a esta batalla. Los soldados que combatían también eran destinatarios de esta propaganda [Campanario, 2009]. 


( 5 ) AGMA, DR, A 62, L 774, C 12, Documento 1. La colección de partes del mes de enero está incompleta. Faltan los partes de los días 12, 13, 14 y todos los partes a partir del día 25. Faltan también los partes del 1, 2 y 3 de febrero. 

( 6 ) Se trata de las actas de reuniones de comisarios o de informes que se citan en el texto.


 

3.1. Preparación de la ofensiva.

Los republicanos repararon la ofensiva durante diciembre de 1938. Los comisarios de división del VIII Cuerpo de Ejército mantuvieron una reunión el 15 de diciembre en la que se trataron varios temas [ 7 ]. 

Se analizaron propuestas para tratar de "evitar las evasiones que puedan informar al enemigo", aumentar la combatividad de las tropas (ya que el frente llevaba mucho tiempo sin actividad en aquel sector), fomentar la solidaridad con las nuevas fuerzas que iban a llegar a Extremadura y fortalecer la colaboración entre comisarios. Tal vez el problema más acuciante era el de las deserciones. 

El comisario de la 51 División republicana creía que este problema podría evitarse prestando más atención a los soldados para que no se sintiesen desatendidos. En el XXII Cuerpo de Ejército se celebró igualmente una reunión de comisarios el día 15 de diciembre, con asistencia de Antonio Vidal, del Comisariado del Grupo de Ejércitos de la Región Central [ 8 ]. 

Al parecer, la moral de las tropas era alta, aunque existía un cierto consenso en que la dotación de ropa y calzado no era la adecuada. Son varios los comisarios de brigada que expresan sus quejas porque los soldados estaban prácticamente "descalzos". 

Uno de los asistentes señaló acertadamente que el aspecto lamentable de los soldados republicanos podía incluso desmoralizar a la población civil. Otra queja de los comisarios se refiere a la dotación de armas, municiones y material sanitario. Igualmente, se constatan los problemas con el transporte. También se trató el tema de la propaganda y se consideró la posibilidad de editar un periódico específico del XXII Cuerpo de Ejército, aunque para ello, y debido a la escasez de papel, hubiese que suprimir algunas publicaciones de las divisiones o brigadas. 


( 7 ) AGMA, DR, A 62, L 774, C 11 

( 8 ) AGMA, DR, A68, L 1013, C18 


 

3.2. Tareas políticas y de agitación realizadas por los comisarios.

Durante la batalla, los comisarios trataron de evaluar y elevar la moral de las tropas implicadas en el ataque. Los objetivos que perseguían los comisarios durante la ofensiva que nos ocupa eran:

a) Conseguir el máximo esfuerzo militar por parte de los soldados. 

b) Evitar las numerosas deserciones que se producían en las filas del Ejército de Extremadura.

c) Favorecer las tareas de fortificación.

d) Extremar la resistencia frente a los ataques nacionales. 

e) Elevar la moral de la tropa. En este apartado se incluyen las directrices orientadas a preparar a los soldados para las distintas operaciones que se produjeron durante la batalla. Además, se hacían esfuerzos notables para contrarrestar los efectos negativos que las derrotas sufridas y el temporal de lluvia y frío ocasionaban en la moral de las fuerzas republicanas. 

f) Reforzar la disciplina, insistiendo, para ello, en el cumplimiento de las órdenes. En este sentido, se hicieron esfuerzos denodados para evitar que los soldados cometiesen desmanes o maltratasen a la población de las localidades ocupadas. 

Los métodos que utilizaban los comisarios en su tarea de agitación y propaganda eran diversos. A continuación se detallan los más frecuentes: 

a) Charlas y conferencias a la tropa aprovechando los momentos en los que no había combates. 

b) Confraternización con la tropa y los mandos. 

c) Reparto de octavillas [ 9 ] y distribución de prensa (por ejemplo, se repartía el diario El Frente, editado por el Ejército de Extremadura) 

d) Reuniones con cabos y sargentos para insistir en la necesidad de vigilar y controlar estrechamente a la tropa. 

e) Lectura y comentario del parte de guerra propio y análisis de las supuestas mentiras e inexactitudes del parte de guerra y de la propaganda del enemigo [ 10 ]. 


( 9 ) Las octavillas no sólo se repartían, sino que, además, eran comentadas por los comisarios. 

( 10 ) Por ejemplo, el parte del Comisariado del día 20 de enero deja constancia de los efectos contraproducentes que produjo la propaganda enemiga en los soldados republicanos por su tono insultante. 


f) Preocupación por los aspectos materiales y por la atención al soldado en su alimentación, vestuario y calzado. Este es un tema que se repite en los partes de varias jornadas y al que se atribuye una importancia capital, cosa bastante comprensible si tenemos en cuenta que la batalla se desarrolló muchos días en medio de un temporal de agua, viento y frío. 

g) Los comisarios no descuidaron la propaganda hacia las filas enemigas. Por ejemplo, se lanzaron cohetes con octavillas y se hicieron algunas alocuciones en árabe destinadas a las tropas indígenas enemigas. 

h) Igualmente, se recurrió en alguna ocasión a soldados y oficiales nacionales prisioneros para que dirigiesen alocuciones a sus antiguos compañeros y trataran de provocar su deserción. 

Entre los temas tratados en las octavillas, charlas, conferencias y demás actividades de propaganda realizadas por los comisarios destacan los siguientes: 

a) Difusión y publicidad de los avances propios sobre territorio enemigo durante los primeros días de la batalla. 

b) Planteamiento de la ofensiva republicana como un apoyo a los soldados que combatían en Cataluña. Esta estrategia se aplicó especialmente en las unidades de la Agrupación Toral donde, al parecer, había bastantes combatientes catalanes. Se animaba a los soldados a emular la heroica resistencia de sus camaradas en aquella zona. 

c) Un tema recurrente fue el análisis de los trece puntos de Negrín. Se insistió especialmente en el respeto a la pequeña propiedad y a la religión (edificios, personas, objetos de culto, etc.). Negrín emitió una orden personal en este sentido. 

d) Análisis de los errores y defectos observados en las operaciones y ataques anteriores, para tratar de evitarlos. 

e) Necesidad de cuidar y limpiar el armamento para mantenerlo en un estado operativo óptimo. 

 f) Implicaciones y repercusiones internacionales de la guerra de España. Las informaciones relativas a la conferencia de Roma entre Mussolini y Chamberlain aparecían con regularidad en el boletín de información del Ejército de Extremadura y se comentaban las noticias publicadas en la prensa internacional sobre este asunto. 

g) Apelaciones al patriotismo, con insistencia especial en el carácter de guerra de independencia que tenía el conflicto español. Se repetía machaconamente la versión, según la cual, España sufría una invasión extranjera destinada a apoderarse de sus recursos naturales. 

h) Felicitaciones, alocuciones y mensajes diversos. Por ejemplo, se hizo llegar a la tropa la felicitación de los generales Rojo y Miaja. El parte del día 19 de enero registra incluso una curiosa carta de "las muchachas antifascistas de Córdoba”.

 i) Llamamientos para vengar la muerte de los camaradas caídos. 

j) Crítica y reprobación de determinadas conductas de mandos y soldado. Por ejemplo, se criticaba a los soldados que se automutilaban o que cometían desmanes en la ocupación de localidades. 

k) Se explicó a los soldados que los problemas de suministro de alimentos se debían a dificultades transitorias en el transporte. 

l) Durante los primeros días, en la propaganda destinada al enemigo se explotaron los avances propios y la rendición, mostrando bandera blanca, de algunas unidades nacionales. 

Los comisarios se hicieron eco de los efectos negativos que tenían la mala alimentación y el temporal de viento, lluvia y frío sobre la moral de las tropas. Los primeros días de la ofensiva, los avances propios podían compensar, de alguna manera, las deficiencias y problemas anteriores. Más adelante, cuando los republicanos tuvieron que retroceder, la dura realidad hizo más difícil la tarea de los comisarios. 

El parte del comisario inspector correspondiente al día 3 de febrero comenta el lamentable estado físico y moral de las tropas republicanas y concluye que "no basta el trabajo político para mantener la moral cuando se tienen sin satisfacer las necesidades de calzado, ropa, jabón y tabaco". 

 

3.3. Tareas militares realizadas por los comisarios.

El comisario inspector del Ejército de Extremadura, Tomás Mora Iñigo, estuvo moviéndose constantemente por el campo de batalla. Entre las tareas más destacadas que realizó en el aspecto militar cabe citar las siguientes: 

a) Reuniones con los jefes y oficiales de las unidades combatientes para analizar la estrategia a seguir. 

b) Supervisión del embarque de la Columna F, cuya misión era ocupar Monterrubio desde el Sur. Además, Tomás Mora Iñigo analizó el papel desempeñado por el jefe de dicha columna, Bartolomé Fernández, y encontró que había habido ciertas indecisiones en su actuación. 

c) Reuniones con los mandos del XVII Cuerpo de Ejército para preparar la actuación del mismo. 

d) Preocupación por la atención a los heridos. El día 17 de enero, después del ataque infructuoso del XVII Cuerpo de Ejército, Tomás Mora visitó el lugar de los combates y quedó desagradablemente sorprendido al ver cómo todavía a las 18:00 horas había soldados heridos por la mañana que no habían sido atendidos. Su indignación ante tal espectáculo debió ser notable, ya que cursó enérgicas instrucciones para evitar en el futuro estas situaciones. 

e) Refuerzo de la disciplina militar. Ante los abandonos de posiciones sin extremar la resistencia, se dieron órdenes terminantes para evitar que estos episodios se repitiesen. 

f) Los comisarios del Ejército de Extremadura tuvieron que realizar averiguaciones e informes destinados a esclarecer la conducta de las tropas republicanas que abandonaron posiciones casi sin lucha. Esto sucedió, por ejemplo, el día 15 de enero con el inicio de la contraofensiva nacional. 

 

3.4. Algunos casos particulares.

Vale la pena citar algunos casos de actuaciones relacionadas con los comisarios. Algunos predicaron con el ejemplo y llevaron a cabo actos destacables. En otros casos, su conducta no fue adecuada y fueron sancionados. A continuación se presentan algunos casos que despiertan cierto interés: 

a) El comisario de la 1ª Compañía, 128 Batallón, 32 Brigada Mixta, José Plaza Romero, en un momento de debilidad de su unidad, en un asalto "se lanzó a la cabeza de la misma, siendo portador de una bandera de España y resultó herido". 

b) El comisario accidental del 367 Batallón, Juan Frasquet Pérez, resultó herido al lanzarse al frente de un grupo de soldados a cortar las alambradas enemigas que dificultaban el avance de las fuerzas republicanas. 

c) El comisario de la 69 Brigada Mixta, Santiago Medina, junto con el comandante del primer batallón, un capitán y varios alféreces, se puso al frente de las fuerzas que atacaban cerro Mulva. El comisario desapareció en un contraataque enemigo y se sospechaba que había resultado muerto, ya que se le vio refugiarse detrás de una encina y hacer fuego desde allí cuando probablemente ya estaba herido. 

d) En la noche del día 15 de enero, Gabriel Cárdenas Colomo, comisario de una compañía de la 52 División, marchó al frente de un pelotón y dirigió un golpe de mano sobre posiciones enemigas en el puerto de Castuera. El objetivo (que se consiguió plenamente) era liberar a 10 heridos de la 220 Brigada Mixta que estaban en poder de los nacionales. Si hemos de creer al Comisario Inspector, estos prisioneros estaban atados de pies y manos en el sitio más batido por el fuego de los propios republicanos. 

e) El día 7 de enero se sancionó con cinco días de arresto al comisario de la 107 Brigada Mixta (6ª División), Joaquín Villanueva, por incumplir una orden. 

f) El día 8 de enero fue sancionado con diez días de descuento de haberes el comisario de la compañía de zapadores de la 209 Brigada Mixta por haber faltado a una reunión de comisarios. 

g) El parte del comisario inspector refleja incluso la deserción del comisario del 127 Batallón de la 32 Brigada Mixta, Luis Sanz Vázquez. 

h) Los comisarios de batallón Francisco González Moreno (206 Brigada Mixta) y José Ocaña (79 Brigada Mixta) fueron puestos a disposición del Tribunal Permanente del XXII Cuerpo de Ejército para enjuiciar su actuación durante los combates [11]. 

 

3.5. Una proclama y dos informes.

El comisario inspector, Tomás Mora, firmó, junto con el general Antonio Escobar Huertas (Jefe del Ejército de Extremadura) una proclama dirigida a las tropas que intervinieron en el ataque. Por otra parte, Tomás Mora elaboró dos informes sobre la actuación de las tropas propias durante la batalla que analizamos [12]. 

En estos informes se señalan los defectos más importantes observados en la actuación de las tropas republicanas: a) Abandono de posiciones obedeciendo a una presión no demasiado fuerte por parte del enemigo. 

b) Fracaso a la hora de romper el frente por donde el mando ordenaba “después de numerosos ataques apoyados por un fuego de artillería muy superior al que se precisa para destruir totalmente las organizaciones del enemigo, con la colaboración de buen número de tanques”. 

c) Crítica de las constantes aseveraciones de todos los comisarios sobre la existencia de una magnífica moral de ataque. 

d) Falta de dureza para castigar a los jefes responsables de la pérdida de posiciones, del incumplimiento de órdenes de ataque y conquistas de reductos enemigos 

Tomás Mora muestra en estos informes su preocupación por el buen uso del material humano en el combate: “No es la mejor unidad la que tiene mayor número de bajas, sino que la mejor es la que tiene un jefe que, venciendo las resistencias enemigas, sabe sustraer el sacrificio de las vidas de sus soldados”. 

No obstante reconoce que el mal empleo mal empleo hecho de las unidades se debía a la falta de oficiales, de sargentos o cabos, que, con un control constante de sus escuadras, pelotones y secciones, hubiese podido llevar a la práctica los planes del mando. 


( 11 ) AGMA, DR, L 1015, C1. No se ofrecen detalles concretos de sus faltas. 

( 12 ) AGMA, DR, A 62, L 774, C 11.


 

3.6. Nombres rescatados del olvido.

En el anexo se recogen algunos nombres de comisarios obtenidos en la documentación consultada. Junto a cada nombre se indica la unidad donde servía (o las unidades inicial y final, en el caso de que hubiese algún traslado o nombramiento) y una breve explicación de las circunstancias que motivan su aparición en los partes y documentos. 

 

4. Conclusiones.

El estudio de la actuación de los comisarios de guerra en la ofensiva republicana de enero de 1939 en Extremadura permite entender el papel de este cuerpo en un episodio bélico relevante, pero ignorado, en la Guerra Civil Española. 

La documentación analizada arroja alguna luz sobre las principales tareas realizadas por los comisarios: preparación de la ofensiva, animación y propaganda política y tareas de tipo militar. Bajo la dirección del Comisario Inspector, Mora Iñigo, los comisarios del Ejército Popular desempeñaron su misión con mayor o menor acierto en unas circunstancias realmente complicada. Una preocupación constante fue el estado moral y material de las tropas. 

Los recursos utilizados por los comisarios fueron variados: prensa, charlas, reparto y comentario de octavillas, etc. En las tareas propaganda se utilizaron temas diversos, desde los 13 puntos de Negrín a la solidaridad entre combatientes catalanes y extremeños. 

Un aspecto importante es el respeto a la pequeña propiedad y a las creencias religiosas de la población civil en las localidades ocupadas por las tropas republicanas. Los comisarios de guerra se ocuparon de reforzar la disciplina militar y de hacer cumplir las órdenes de resistencia a toda costa en la fase final de la batalla, cuando la superioridad de los enemigos hacía difícil mantener las posiciones. 

Aunque los partes no lo reconocen así, en la fase final de la batalla, la figura del comisario político vigilando a la tropa, pistola en mano, para evitar los abandonos de las posiciones o las desbandadas, debió ser, sin duda, una imagen común en aquella batalla. Algunos comisarios hicieron honor a la divisa: “el primero en avanzar, el último en retroceder”, otros se distinguieron y llevaron a cabo hechos meritorios. 

Sin embargo también se registraron comportamientos poco edificantes y hubo algunos comisarios sancionados o juzgados por su deficiente comportamiento. Un aspecto relevante es la elaboración de informes relativos a la actuación de las tropas republicanas. Estos informes transmiten valiosa información sobre las deficiencias y problemas observados en el funcionamiento del Comisariado. 

Creemos que el estudio que se realiza tiene interés porque representa un enfoque alternativo para la cuestión de la Memoria Histórica. Además de rescatar unas actuaciones y unos nombres olvidados y de arrojar luz sobre un aspecto poco conocido del conflicto, nuestro trabajo ilustra el papel de una figura peculiar en un ejército improvisado en una situación casi desesperada para la República y en la que ésta se jugaba su propia supervivencia. 

 

5. Referencias.

Alpert, Michael (2007) El Ejército Popular de la República, 1936-1939 (Editorial Crítica: Barcelona). 

Campanario, Juan Miguel (2004) Los proyectos fallidos del Ejército Popular de la República para dividir en dos la zona ocupada por el enemigo: El plan P del general Vicente Rojo 

Campanario, Juan Miguel (2009) Mentiras arriesgadas: la propaganda de los dos bandos durante la ofensiva republicana de enero de 1939 en Extremadura. Comunicación presentada en el Congreso Internacional Extremadura y la Guerra Civil 70 Años Después (Badajoz, 25- 26 de Marzo de 2009). 

Campanario, Juan Miguel; Díez Hernando, Carlos y Cervera Gil, Javier (2008) El general Matallana, un enigma. La Aventura de la Historia, núm 117, julio, 36-42. 

Castillo, Fernando (2003) El Comisariado político. Una forma especial de relación entre el poder civil y las fuerzas armadas a lo largo de la Historia. Revista de Historia Militar, 46, 11- 48 

Chaves, Julián (2004) La Guerra civil en Extremadura: operaciones militares (1936-1939) (Editora Regional de Extremadura: Mérida) 

Comín, E (1973) El Comisariado político en la guerra española :1936-1939 (Editorial San Martín: Madrid) 

Fernández, Juan Manuel (1983) Tarea educativo-cultural de los comisarios políticos en la Guerra Civil Española. Revista de Ciencias de la Educación, 116, 467-482. 

Martínez Bande, José Manuel (1985) El final de la Guerra Civil (Servicio Histórico Militar: Madrid). 

Rojo, Vicente (1974) ¡Alerta, los pueblos! (Ariel: Esplugues de Llobregat, Barcelona). 

Salas Larrazábal, Ramón (2006) Historia del Ejército Popular de la República (La Esfera de los Libros: Madrid). 

Servicio Histórico Militar (1977) Partes oficiales de guerra (1936-1939. Tomo 1. Ejército Nacional (Editorial San Martín: Madrid). 

Servicio Histórico Militar (1978) Partes oficiales de guerra (1936-1939. Tomo 2. Ejército de la República (Editorial San Martín: Madrid). 

 

Anexo: Comisarios identificados en la documentación analizada. En muchos casos se trata de nombramientos y ascensos para cubrir bajas. Siempre que es posible, se identifica la unidad original y la unidad de destino.