Publico el artículo del Diario de Navarra
sobre los sondeos del georradar al pie de la letra pero, para que
nadie se llame a engaño, debo comentar que se trata de detectar
"alteraciones en el terreno" no fosas ni huesos sino
posibilidad de que las haya.
Un georadar halla restos óseos compatibles con fosas de la Guerra
Civil en nueve localidades
L.P.M. . PAMPLONA Viernes, 27 de noviembre de 2009 -Diario de Navarra
Sobre la mesa del juez hay un listado con más de 80 nombres. Son los
certificados de defunción de personas que durante la Guerra Civil
estuvieron presas en el fuerte de San Cristóbal, no salieron vivas y
fueron enterradas en distintos puntos de la Cuenca de Pamplona.
Entregar ese listado implica que ese Juzgado de Instrucción de la
capital Navarra, el número 4, ya conoce el resultado de un informe técnico
realizado en junio con un georadar, un aparato que analiza la
estructura geomorfológica del subsuelo. El resultado es que al menos
en nueve localidades de la Cuenca de Pamplona se han detectado
probabilidades "muy altas o incluso del cien por cien" de
"alteraciones electromagnéticas asociables a la existencia
actual de enterramientos individuales" e incluso "fosas u
osarios". Familiares de desaparecidos, entre ellos los promotores
de ese trabajo (la Agrupación Familiares de Nava de la Asunción,
Segovia), necesitaban conocer el resultado para pedir ayudas para
excavar y exhumar. Ya lo han pedido. Están a la espera de respuesta.
En esa petición de ayudas al Gobierno de Navarra se indican los
lugares en los que se excavaría y exhumaría: Ballariain, Artica,
Oteiza, Loza, Añézcar y Berriosuso, todos concejos del Ayuntamiento
de Berrioplano.
En estos puntos trabajó hace cinco meses el geo-radar de la empresa
madrileña Condor Georadar, el mismo aparato que una semana después
de haber buscado fosas de la Guerra Civil rastreó en Sesma para
buscar los restos de la estellesa María Puy Pérez Ezpeleta,
asesinada por su ex pareja ocho meses antes.
Durante el rastreo en los concejos del Ayuntamiento de Berrioplano, el
georadar encontró zonas cóncavas ("alteraciones mecánicas o
manuales del subsuelo"), lo que implicaba que allí podía haber
un enterramiento individual . Los datos recogidos entonces se
procesaron en Madrid, donde se filtraron elementos geológicos
(piedras, rocas) para señalar los materiales osteológicos, huesos.
Y ahora, tras esa filtración de datos, el Juzgado de Instrucción número
4 de Pamplona conoce que en Añézcar, en un terreno adjunto a la
entrada al cementerio, la probabilidad de restos humanos es "muy
alta" y sería necesario excavar hasta un metro y medio de
profundidad; que en Oteiza, "junto a los nichos de nueva
planta" del cementerio, es muy alta la probabilidad de "algún
tipo de enterramiento concentrado" y que la excavación debería
llegar a los dos metros bajo tierra, y que en Ballariain, "fuera
del cementerio", la probabilidad de existencia de restos humanos
es del cien por cien, algo compatible con "enterramientos
individuales de forma masiva".
Similar es el resultado en Loza. Fuera del cementerio, la probabilidad
de existencia de restos humanos es del cien por cien y de
enterramientos individuales, de 90%. También en Artica, dentro del
cementerio, se han detectado anomalías "asociables a material
osteológico en gran cantidad", una probabilidad del 90%.

