REPUBLICA - Códigos en la Marina de Guerra de Euzkadi

Sistema de códigos de cifras en la Marina de Guerra de Euskadi

 

Criptografía en la Guerra Civil Española

Los sistemas cifrados en la Guerra Civil Española.

Hablar sobre criptología en una determinada época histórica siempre es delicado, normalmente el público o es experto en criptología o bien lo es en historia. Combinar ambas cosas suele ser un problema. Si además hablamos de una época como la Guerra Civil Española, el tema es aún más peliagudo. Solo ahora, y por la tozudez de un grupo de personas, se empiezan a conocer aspectos relevantes del uso de la criptología en nuestra guerra civil. Mucha gente ha oído hablar de la máquina Enigma y como su descifrado ayudó enormemente a los aliados ganar la guerra. Muy pocas de esas personas saben que la primera guerra en la que se utilizaron las máquinas Enigma fue en la Guerra Civil Española, Franco adquirió diez máquinas Enigma en Noviembre de 1936, y que fue en nuestra guerra cuando los británicos intentaron romper el código por primera vez. Este pequeño artículo solo pretende dar una idea somera de los métodos que se utilizaron en la GCE de 1936-39, y sus características básicas. Nos basaremos en los denominados métodos de papel y lápiz, es decir, métodos de cifrado manual que fueron los más ampliamente utilizados por ambos bandos, pero sin hacer un inventario detallado de estos ya que un estudio de ese tipo requeriría varios cientos de páginas.

¿Qué es el cifrado o criptografía?

El cifrado de la información o criptografía es la ciencia que estudia el diseño de métodos para ocultar el significado de un mensaje, siendo éste públicamente disponible. Es decir se oculta el contenido del mismo pero no el mensaje. El caso contrario es el de la esteganografía, en ella se pretende ocultar el mensaje, una vez descubierto éste, el contenido del mismo es legible. Las formas de ocultar el contenido de un mensaje varían y las estudiaremos a continuación, por el momento nos basta con saber que el mensaje será alterado de forma que teóricamente nadie, exceptuando el legítimo destinatario, podrá leer su contenido.

"Texto en claro", cifra, criptograma. Conceptos

Al mensaje a cifrar se le suele denominar texto en claro y al proceso de ocultar el contenido se le denomina cifrar el mensaje y al mensaje cifrado se le suele denominar un texto cifrado o un criptograma. Al proceso de obtener el texto en claro a partir de un mensaje cifrado se le denomina descifrar el mensaje. En este punto tendríamos que hablar de obtención del mensaje en claro por métodos lícitos, es decir el descifrado del mensaje, y por medios ilícitos, es decir el criptoanálisis. En términos militares al proceso de cifrado se le suele llamar cifra y al de criptoanálisis de mensajes enemigos contracifra.

Si bien la criptología por si sola no suele ganar batallas, puede ayudar mucho. Un ejemplo puede servirnos para ilustrar este hecho. El 17 de Agosto de 1937 el Delegado del Gobierno de Santander informaba al ministro de Gobierno en Valencia de la precariedad de su situación e informaba de su temor de que los nacionalistas lograran dejar a la ciudad sin abastecimiento de agua. Los nacionalistas interceptaron el mensaje y lo descifraron, se informo desde Biarritz, donde estaba localizado el Centro de operaciones del SIFNE de Bertrán y Musitu, a Burgos. La conclusión fue que los nacionalistas efectivamente se hicieron dueños de los manantiales del suministro de agua.

Evidentemente el conocimiento de las claves del enemigo debe mantenerse en total y absoluto secreto, en caso contrario el enemigo cambiaría las claves y perderíamos toda la ventaja. En el sector nacionalista, cuando se disponía de información privilegiada obtenida por criptoanálisis se solía indicar en las comunicaciones que se había obtenido “de una fuente totalmente segura”.

A pesar de lo que hemos visto, no podemos decir que el criptoanálisis de los mensajes enemigos sea el único responsable del éxito o fracaso de una batalla o de una guerra. No podemos sin embargo dejar de reconocer que ayuda mucho. El descifrado de la información enemiga forma parte de una cadena que comienza en la intercepción, continua en el criptoanálisis propiamente dicho, seguido por la síntesis de la información recogida por esta y otras vías y su interpretación, en el ejército español se encarga de esta tarea la sección segunda del Estado Mayor, y acaba en la transmisión de la información resultante del análisis anterior a los responsables de la operación. Si se salta el punto del análisis de la información, podemos encontrarnos con lo que se denomina “intoxicación informativa” del enemigo. Es decir, mensajes cifrados enviados por el enemigo con la única intención de que los descifremos y obtengamos conclusiones erróneas que serán aprovechadas por él.

Cifras y códigos

Una de las primeras distinciones que haremos en la forma de cifrar la información es entre las cifras y los códigos. Las primeras son formas de manipular el mensaje mediante una serie de transformaciones y convertirlo en algo teóricamente inteligible para una persona que no las conozca. Un código consiste básicamente en la asociación de palabras o frases a palabras o grupos de letras, es decir, se trata de un tipo de sustitución muy especializado. Un texto codificado puede a su vez ser cifrado, a esto se le denomina un supercifrado. Un código presenta como ventaja el hecho de que al no existir ningún tipo de relación en él dificulta mucho la labor del criptoanalista. Como desventaja presenta el hecho de tener que manejar un libro de códigos, que puede ser voluminoso, lo que hace que sea fácil cometer errores. Además, no es fácil de modificar el código si éste cae en manos del enemigo. Hoy en día se siguen utilizando en combinación con un método criptográfico potente. Existe un tipo de códigos, denominados de trinchera, muy pequeños y orientados a un uso muy específico.

Estos códigos nacieron en la Primera Guerra Mundial y se utilizaron ampliamente en nuestra guerra civil, principalmente por dos razones:
1) Facilidad de uso y de cambio.
2) Al reducir el mensaje se reduce el tiempo de comunicación y se evita la detección del emisor.

Clave de bous

Uno de estos códigos es la clave de bous. En un documento del 11 de diciembre de 1936 el jefe de las fuerzas navales republicanas del cantábrico, Federico Monreal, envía una clave para bous al Consejero de Defensa del Gobierno Vasco. Esta clave, en realidad un código de trinchera, consta de nueve paginas en las que se codifica desde la presencia de enemigos hasta velocidades, incidencias, distancias y rumbos. La codificación se hacia utilizando un mínimo de un símbolo (letra o número) y un máximo de tres.

Por ejemplo si quisiésemos codificar
"Enemigo a la vista, me alejo del enemigo y me acerco a la costa."
El mensaje que se enviaría sería 6L19L18.

Otros ejemplos de codificación del mismo tipo los tenemos en el sistema de codificación utilizado por el SIFNE para emisión de mensajes mediante radios clandestinas y los partes de presencia de aviación utilizados por el ejército de la Republica.

Códigos en la Guerrilla

Existe un caso muy especial de codificación, que es más bien esteganográfico. Este fue utilizado por la Agrupación Guerrillera de Levante para sus comunicaciones postales. Consistía en una serie de frases presuntamente inocentes que sustituían a frases de utilidad militar. Por ejemplo si queremos cifrar la frase “La Guardia Civil vigila mucho” enviaríamos la inocente frase “El señor Jacinto cada día está más fuerte”.

El principal problema de los libros de códigos es su inflexibilidad. La inclusión de cualquier término obliga a una reescritura del mismo. Una solución para este problema es la utilización de un código mixto en el que se codifiquen ciertas palabras y se utilice el cifrado en el resto del texto. Este esquema se denomina un nomenclátor y desafortunadamente no proporciona mucha más seguridad que el libro de códigos. Una vez conocido el método de cifrado, las palabras codificadas son fácilmente deducibles por el contexto en el que se encuentran. Este método se utilizó mucho, incluso en combinación con los sistemas de cinta, que veremos más adelante.

Hasta ahora hemos hablado de códigos, introduciendo someramente las cifras. Los métodos de cifrado se dividen en dos clases principales, métodos de sustitución y métodos de trasposición. En los primeros se sustituye cada carácter del mensaje original por un carácter o varios del alfabeto utilizado como cifra. En el caso de que cada carácter se sustituya por otro se denominan métodos de sustitución monoalfabética monoliteral, siendo denominados multiliterales en el caso de que cada carácter se sustituya por un grupo de caracteres. En los métodos multiliterales el grupo de caracteres de sustitución siempre es el mismo, en caso contrario estaríamos hablando de homófonos.

Por ejemplo, durante el asedio del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza los asediados utilizaron palomas para enviar mensajes al bando nacionalista. En uno de los mensajes, el guardia civil Pedro Gallego cifró un mensaje utilizando una sustitución numérica simple, en realidad un sistema monoalfabético(solo había un alfabeto de sustitución) multiliteral (cada letra se cambiaba por dos números). Las primeras letras, del alfabeto quedaban cifradas de la siguiente manera:

 


Los sistemas de sustitución simples son muy fáciles de romper, por eso generalmente se utilizaron conjuntos de homófonos, es decir, grupos de sustitución por símbolo de forma que una letra pueda ser sustituida por varios símbolos. Por ejemplo, volviendo a la Guardia Civil, unos de los códigos que utilizaron fue el siguiente:

Como vemos varias letras, las más utilizadas, tienen más de una representación. Por ejemplo si queremos cifrar la palabra GUERRA, nos daría como resultado 167427285453.
Claves del tipo anterior fueron la clave X, la clave Fenicia y la clave de la XIV división. La primera republicana y las otras dos nacionalistas.
Otro método de cifrado clásico son los cifrados polialfabéticos, en ellos se utilizan varios alfabetos de cifrado, siéndole más típico el cifrado de Vigenère. No entramos en más detalles en ellos, a pesar de su importancia, por que no hemos podido encontrar ningún cifrado de este tipo durante la guerra civil.

Sin embargo, los métodos manuales de cifra más utilizados por ambos bandos fueron sin duda las tablas de sustitución múltiple como el criptógrafo de cinta. El criptógrafo de cinta consiste en una tabla de sustitución múltiple formada por una fila en la que figura el alfabeto en el orden normal, una cinta móvil con un alfabeto doble totalmente aleatorio que hemos colocado en la segunda fila, y todos los números que se pretende sustituyan a las letras del mensaje en claro. Generalmente suelen aparecer todos los números de dos dígitos totalmente desordenados y colocados al azar. La cinta pasa a través de dos ranuras a ambos lados de la tarjeta donde está ubicada la clave y justo debajo del alfabeto en claro, tal como muestra el dibujo siguiente.

Para cifrar ambos comunicantes deben ponerse de acuerdo en la colocación de la cinta, para ello indican el par de letras, la primera del alfabeto normal y la segunda de la cinta para posicionar correctamente la cinta. Posteriormente se procede a cifrar utilizando para ello el alfabeto marcado en la cinta como alfabeto base y los números de la columna donde esté la letra como texto cifrado. Es importante en este caso ir variando los números que se utilizan como cifra.

Por ejemplo, si queremos cifrar la palabra EUZKADI con la tabla anterior que está posicionada con la A en la E nos daría por ejemplo el siguiente resultado.


Ejemplos de este tipo de cifrado, aunque hay muchos, ya que se utilizó profusamente en la guerra, son las claves Zulaika, Bocho, Abando y Argi, utilizadas por el Gobierno de Euskadi en 1937 para comunicarse con Valencia y la Radio y Trans utilizada en el frente de Teruel.
Los métodos de transposición, al contrario que los de sustitución, no realizan sustituciones de un elemento de un alfabeto por otro, sino más bien realizan un intercambio de posiciones de los componentes del texto siguiendo un patrón preestablecido, de esta manera el mensaje resultante es ininteligible. Hasta la aparición de los dispositivos de cifrado automáticos los métodos de sustitución eran preferidos a los de transposición debido a una característica no muy recomendable de estos últimos, el acarreo de errores a lo largo del documento cifrado. Existen varias maneras de realizar este reajuste, la más común es la de hacer la trasposición por columnas , aunque puede escogerse cualquier forma geométrica y forma de recorrido
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En el método de transposición por columnas se escribe el mensaje en columnas debajo de la palabra clave y a continuación se escogen las columnas por orden posicional o alfabético. En el caso de que queden celdas sin ocupar, se rellenan con caracteres nulos que no puedan entorpecer la lectura correcta del mensaje original Si bien es un método sencillo, fue utilizado hasta la II guerra mundial.

Cifra: ECRSPEAHHOUEORPCSAAPOSRXDTOREAOXIPDEDCKX. (Mensaje enviado a la ABWERH en 1941 por su agente de origen judío en Palestina Paul Fackenheim. El mensaje original era “Bin erwischt. Hoffe weg zu kommen.Koch”.)


El método más conocido de este estilo utilizado en nuestra guerra civil 1936-39 son las claves tipo R.

El último método que explicaremos son los cifrados de rejilla. Si bien su utilización puede ser tanto esteganográfica como criptográfica, fueron utilizados desde muy antiguo como método esteganográfico. Simplemente se escribe un texto cualquiera y en determinadas posiciones se escriben las letras o palabras que tienen interés. Estas posiciones quedan delimitadas por unos agujeros en un trozo de papel que se superpone en el texto y deja ver el mensaje oculto. Si no se dispone de una rejilla idéntica a la del emisor no se puede leer el mensaje. Este método ya fue descrito por Girolamo Cardano sobre 1550. Este es, de forma muy simplificada, el método de funcionamiento de la clave RF. En realidad en los telegramas cifrados con esta clave no venia el nombre de clave RF, sino venía identificado como clave y un número. El número era el recorrido que debía seguirse en la rejilla para obtener el mensaje correcto, por eso vemos en muchos telegramas cifrados, clave n† 1, clave n† 5, etc.

Una variación de las rejillas aparecida en el siglo XVIII son las denominadas rejillas rotativas. En estas el número total de aperturas de la rejilla es un cuarto del total de posiciones de la rejilla. La escritura del mensaje se realiza girando sucesivamente la rejilla 90† y rellenando las aperturas hasta volver a la posición original. Para hacer una rejilla con la propiedad de que al rotar no coincidan dos casillas de mensaje, basta ir fila a fila escogiendo una serie de posiciones que no hayan sido previamente marcadas y marcar con una x o cualquier otro símbolo las posiciones que ocupará al hacer las rotaciones.

En realidad en nuestra guerra se utilizaron muchos más métodos que los aquí expuestos, los republicanos utilizaron tablas de Polibio, método muy típico de los soviéticos, los espías italianos diccionarios, los miembros de la quinta columna catalana utilizaban el cifrado de Gronsfeld, se utilizaron máquinas de cifra sofisticadas como la Enigma y la Kryha, y alguna mucho más simple como la clave Norte. Con esta breve introducción creemos que el lector podrá hacerse una idea de los métodos utilizados y quizás le sirva como guía para futuras investigaciones y sobre todo para perder el miedo a esos documentos cifrados, que pueden contener auténticas joyas a nivel de investigación histórica, y que nunca se miran al no estar descifrados.